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Obra completa ("El
Prójimo") |
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Ser mejores.
En una guardería infantil una niña corre alegremente y
atropella y rompe una botella.
La maestra junta los pedazos
y los introduce en una bolsa plástica de residuos.
Camina hacia el recipiente
de basura pero se detiene. Escribe en un papel: “¡Cuidado vidrios!” Luego lo
fija con cinta “scotch” sobre el plástico.
Ha pensado en el recolector.
*
Un buen maestro es aquel que,
en última instancia, demuestra su inutilidad.
Es eso lo que debes esperar
de este libro.
*
Hemos sido criados a imagen y
semejanza de Dios (Génesis 1:26). Por lo tanto, a pesar de nuestras
imperfecciones, estamos compelidos a aspirar a la excelencia. A ser lo mejor
que podamos ser.
A ser solidarios. A
proponernos serlo. Con sinceridad y sin las trampas que suelo hacerme a mi
mismo.
*
El mundo anda demasiado mal
como para que permanezcamos indiferentes.
La desigualdad social entre
países ricos y pobres es abracabradante. Según cifras del Banco Mundial en el
2000 el producto anual por habitante en Suiza era de $45.820 dólares mientras
que en Etiopía era de $110 dólares y en Mozambique de $90 Dólares. Dado que en
estos países también existen las personas adineradas imaginemos cuál es la
situación económica de los ciudadanos comunes.
Nuestro país tiene un
producto anual por habitante de $8.570 dólares. Esta cifra es un promedio entre
aquellos compatriotas que viven como si fueran suizos y aquellos que, para
nuestro oprobio, viven como si fueran etíopes o mozambiqueños.
*
No es la solidaridad lo que
nuestra sociedad fomenta. Es la deshonestidad la que ha encontrado campo
propicio, aún más que hace siglos cuando el filósofo Diógenes se afanaba en
Atenas y Corinto: “Con vela y farol, cuando brillaba el sol, busqué hombres
honestos, más no pude encontrar ninguno”.
Pasó
al lado mío, se detuvo, me miró a los ojos y siguió de largo.
*
El bombardeo publicitario
que incita al “poseer” y al “acumular” en una sociedad con los resortes morales
debilitados, promueve corrupción en unos y delincuencia en otros.
*
La antigua aspiración a ser
héroes ha sido sustituida por la de ser poderosos.
*
Es este vacío existencial
el que mujeres y hombres tienden a “llenar” con adicciones que solo ensanchan
la carencia de autoestima, de contacto consigo mismos, de valores. Son
“dependientes”, es decir, etimológicamente, que “cuelgan” con el consiguiente
riesgo, tantas veces cumplido, de despeñarse en los abismos de la degradación.
*
El prójimo no existe, salvo
como potencial instrumento de satisfacción de deseos primarios.
Si,
a vos te hablo.
*
No se trata de que nuestro
impulso a mejorar nos lleve a ser grandes mujeres o grandes hombres, aunque
afortunadamente, algunas y algunos lo han logrado y lo lograrán, sino que la
propuesta es, nada más y nada menos, que ser mujeres y hombres verdaderos.
*
Ser
mejor es lealtad al tan desobedecido mandato “ama a tu prójimo como a ti
mismo”.
Seas
o no creyente. No serlo no te sirve como coartada.
*
Amar
al prójimo: ser solidario, hacer con él lo que uno desearía que un prójimo
hiciera con uno en caso de estar en su situación.
Amarse
uno mismo: desarrollar los talentos y crear una positiva ecología afectiva.
Solo se puede dar cuando se tiene.
*
Despertar entre la mayoría anestesiada por el
materialismo, la frivolidad, la masificación, la insensibilidad ante el
infortunio de los demás.
¿Somos
un ejército de zombis programados para comprar, cualquiera sea el costo
espiritual que por ello se pague?
*
Anestesia: "Privación completa o parcial de
la sensibilidad, producida artificialmente."
La “fábrica de consumidores”
necesita anestesiar la conciencia de
uno mismo y del prójimo, la capacidad de comprender y de ser distinto.
Necesita “clientes” y no
personas.
*
"Sentir seguridad.
Tener un sentimiento de
identidad
Y confianza basado en la fe
en lo que uno es.
Sentir necesidad de
relacionarse.
Interesarse por el otro.
Amar.
Solidarizarse con el mundo
que nos rodea,
y no desear dominar al mundo.
Poseer sólo lo necesario
para no ser
esclavo de las posesiones
propias.
Estar presente en el lugar
en donde
uno se encuentra. Percibir
la unión
con la vida.
Renunciar a la conquista y
explotación
de la naturaleza.
Ser feliz en el proceso
de vivir” (E. Fromm).
*
Somos lo que deseamos. Vos
no sos tu reloj de marca. No deberías serlo.
*
“Echa tu pan sobre las
aguas, porque después de muchos días lo hallarás” (Eclesiastés 11).
Un granjero se esmeraba por sembrar buenas semillas en sus tierras. Tanto que solía recibir premios por ello en la feria regional. Era generoso y regalaba esas semillas a sus vecinos granjeros. Cuando se le preguntó por qué lo hacía respondió: “Lo hago, sinceramente, para proteger mis cultivos: el viento levanta el polen y lo esparce sobre los campos. Si mis vecinos siembran cereales de mala calidad, la recíproca fecundación disminuye la calidad de los míos. Por eso cuido que solamente siembren buenas semillas”.
Como en el caso del
granjero, tratar de ser mejores es un buen “negocio”. Redunda en beneficio de
nuestros prójimos, del medio que nos rodea y por lo tanto también somos
nosotros los beneficiados.
*
Los medicamentos de más
venta en nuestro país son los sedantes y los hipnóticos. Es el precio de no
encontrar trabajo o del temor de perderlo, angustia que fogonea el rendimiento
laboral que el mercado necesita.
Tampoco las gallinas
duermen, engañadas por un sol artificial que nunca se oculta, para que no cesen
de poner huevos.
*
“No ha habido nadie a quien yo haya enseñado a tirar con arco,
que al final no me haya convertido en su blanco” (Saadi de Shiraj).
¿El
prójimo como adversario a eliminar, siempre?
*
Cierta
vez, en un club al que asisto con mi familia, pasé junto a un conocido que no
me devolvió el saludo. No pude evitar que eso me perturbara y pasé varias horas
especulando sobre las razones del desaire. Por fin decidí encararlo y aclarar
la situación.
-No te saludé porque no te ví – me explicó sonriendo mientras yo
me encogía avergonzado – soy miope y esta mañana se rompieron mis anteojos.
Mi autoestima es frágil.
*
“Debe sentirse libre del engaño del “yo” y
del “mío”. Debe aceptar el placer y el dolor con igual tranquilidad. Debe ser
clemente, resignado, autodominado (...) Su actitud es la misma hacia el amigo
que hacia el enemigo. Es indiferente al honor y al insulto, al calor y al frío,
al placer y al dolor. Es libre del apego. Valora por igual el elogio y la
censura. Puede dominar su palabra. Está contento con cualquier cosa que
consigue. Su hogar está en todas partes y en ninguna” (Krishna, “Baagavad
Gita”).
No,
Maestro. Encontrarse uno mismo pero en unión con los demás. El crecer como
persona no debe, tampoco puede, prescindir de lo social, de sus
condicionamientos, de sus tentaciones, de sus obstáculos, de sus ayudas. Somos
los demás, en una dinámica interacción entre los interno y lo externo. Es allí
donde nos enfermamos de “mercaditis” y es allí, solo allí donde podemos
curarnos. He aquí el engaño de tantos libros de autoayuda, que dan por sentado
que, por ejemplo, la alienación o la dependencia son apenas desvíos personales y por lo tanto aptos de resolverse a
través de una toma de conciencia individual.
Pero
lo dolorosamente cierto es que las cosas son bastante más complicadas: nuestra
“autoayuda” solo avanzará si somos capaces de lograr que lo haga a través del embotellamiento de los “autos” de los
demás, respondiendo a reglamentaciones de tránsito establecidas no para
“autoayudarnos” sino en beneficio de otros que sabrán “autoayudarse” sacando
beneficios económicos de nuestras penurias que ellos mismos fabrican y que
disimulan astutamente.
Por
ejemplo haciéndonos creer que los libros de “autoayuda” pueden ayudarnos a ser
autónomos...
*
Son muchos, muchísimos,
demasiados, nuestros compatriotas sumergidos en la pobreza. Un drama mundial
con mayor o menor gravedad de acuerdo a los países, empeorado por la crisis del
“estado benefactor”. Los gobiernos, ya sin el acicate de las promesas
igualitarias del comunismo, han
disminuido presupuestos destinados al amparo de los indigentes, los ancianos,
los discapacitados, por considerarlos gastos improductivos.
¿El
derrumbe del muro de Berlín sepultó bajo sus escombros a la solidaridad?
*
El
27% de los niños pobres argentinos (de 6 a 14 años) repite algún grado del
nivel primario, mientras que en los sectores de buenos recursos económicos tal
guarismo desciende al 4.4%.
Si
no haces nada para impedirlo sos un cómplice.
*
No
te engañes. Ser solidario no es generosidad con el otro. Es ser generoso con
uno mismo.
Se es en la medida en que se
da. ¿Cómo en las máquinas expendedoras de coca-cola? Algo así. Una moneda, una
lata.
*
Brahmanismo: ‘Esta es la
suma del deber: no hagas a otros lo que te produciría dolor que te hicieran a
ti’ (Mahabharata 5:1517).
Budismo:
‘No lastimes a los otros de la forma en que a ti te lastimaría (Udanavaarga 5:
18).
Cristianismo:
‘Cuánto quisiéreis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a
ellos’ (Mateo 7:12).
Confucianismo:
‘Haz a los otros lo que tú desearías que te hicieran’ (Analectos 15:23).
Islam:
‘Ninguno de vosotros es un creyente hasta que desee para su hermano lo que
desea para sí mismo’ (Sunan).
Judaismo:
‘Lo que te es odioso no se lo hagas a tu prójimo. Esa es toda la Ley; el resto
es comentario’. (Talmud, Shabbat 31ª).
Taoismo:
‘Considera el beneficio de tu prójimo como tu propio beneficio y las pérdidas
de tu prójimo como tus propias pérdidas’ (Taishang Kan-ying P’ien).
*
Cuando alguien lleva una vida que de vida tiene poco, si quiere despertar, despierta. ¡Pero cómo cuesta!
La mayoría decide que no vale la pena. Muchísimos se las arreglan para ni siquiera darse cuenta de que se puede elegir.
*
Manuel Dorrego era un
valiente oficial cuyas virtudes militares escribieron páginas gloriosas en
nuestra Historia. Pero su carácter altanero y despectivo lo llevó a ser
sancionado por San Martín cuando se burló de Belgrano, en la “Ciudadela”, por
su voz aflautada.
Cumpliendo su arresto en
Santiago del Estero, enterado de que don Manuel pasaría por allí de
regreso a Buenos Aires adónde había sido convocado para ser juzgado por sus
derrotas militares, vistió al opa del pueblo con grotescas e infamantes ropas de “mariscal” y lo subió a un burro
para que se pasease por las calles del pueblo, y ante los ojos del burlado, con
una cartel en el que podía leerse: “Soy Manuel Belgrano, militar de pacotilla”.
No fueron ésas las únicas trapisondas
de Dorrego. Hubo otras con final trágico como aquella en que provocó el duelo entre dos de sus mejores
oficiales, quizás con la fracasada idea de detenerlos en el momento crucial de
los disparos, dejando a ambos tullidos
para el resto de sus vidas.
En 1816, con el mismo desparpajo pero
con mucha razón ,se presenta ante el Director Supremo Juan Martín de
Pueuyrredón y le reprocha que retacee ayuda a otro gran caudillo popular, Jose
Artigas, en su despareja lucha contra la invasión portuguesa. Pueyrredón se
enfurecerá contra ese oficial irrespetuoso de sus galones quien además lo
acusará de cobarde cuando en el calor de la disputa le descerrajará:
-No recuerdo, general, haberlo visto
en ninguna batalla...
Dorrego es embarcado de urgencia en un
precario barco holandés que tendrá una azarosa navegación: tempestades,
abordaje pirata, finalmente naufragio.
El argentino y otros sobrevivientes alcanzarán a nado la costa norteamericana.
Allá Dorrego se transformará. Radicado en
Baltimore entrará en contacto con las ideas democráticas de justicia social y
las hará suyas. A partir de allí su vehemencia y su carisma estarán al servicio
de mejorar las condiciones de los sectores populares, y a su regreso a la
patria se constituirá en el líder de la plebe, de los gauchos de la pampa y de
los orilleros de la ciudad, de los mulatos y de los indios.
En sus “Memorias” el general
Iriarte contará que cierto día, acompañado por el aristocratizante Carlos de
Alvear, se cruzaron con Dorrego en una de las calles céntricas de Buenos Aires.
-Caballeros- les dijo el jefe
federal-les aconsejo que no se acerquen mucho- Como quien no quiere contaminar.
Dorrego vestía ropa ostensiblemente
desaliñada y su apariencia era sucia. Iriartre anota rentonces: “Excusado es
decir que esto era voluntario para captarse la simpatía de la multitud, de los
“descamisados” (Es entonces cuando esta palabra hace su aparición en nuestra
Historia).
El anteriormente desprejuiciado
cajetilla puede aplicar su mejoría como persona cuando fue gobernador,
promulgando medidas de vigoroso contenido social: control de precios de
productos básicos para que estuviesen al alcance de los pobres, reforma agraria
que concedió tierras a quienes no eran latifundistas, beneficios para las
precarias industrias provinciales, etc.
Ello, como no podía ser de otra manera,
le granjeó la enemistad de los poderosos unitarios de Buenos Aires que vieron
en él a un enemigo que afectaba sus intereses y sus privilegios.
El
desenlace es por todos conocido y confirma que mejorar como persona y
proponerse una acción coherente con ello muchas veces tiene su costo. Alto en
el caso de Manuel Dorrego a quien nuestra historia oficial, escrita por
simpatizantes de sus fusiladores, no le ha dado el lugar que se merece.
*
“Un Maestro hindú
reprocha a su discípulo:
-¿Cuándo dejarás de
apoyarte en Dios y llegarás a ser independiente?
El discípulo, entre ofendido y asombrado, le replica:
-¡Pero si has sido tú el que nos ha enseñado a considerar a Dios como Padre!
-¿Y cuándo aprenderás tú –dijo el Maestro- que un padre no es alguien en quien puedas apoyarte, sino alguien que te ayuda a librarte precisamente de tu tendencia a apoyarte? (A. de Mello, S. J.).
Un consejo: huya de los psicoterapeutas y religiosos que dan consejos. ¿Acaso al especialista en enfermedades hepáticas le funciona el hígado mejor que a usted?. Lo que se debe esperar de un buen consejero es una escucha atenta y respetuosa, y una inmensa prudencia en sus comentarios. Es lo que hace un buen amigo en el bar.
*
“Aprendí a amar. Aprendí a sentir de una forma apasionada y a expresarlo sin vergüenza. Aprendí a reír. Aprendí a contemplar. Aprendí a escuchar. Aprendí a preocuparme. Aprendí a hacer de cada día una nueva aventura. Aprendí que participar de la vida constituía un privilegio y que conceder mi singularidad a la vida formaba parte de mi responsabilidad” (Leo Buscaglia).
Esta no es una persona mejor, sino “perfecta”. Es decir, infatuada. Empeorada.
Escribir libros sobre los temas importantes de la vida no autoriza a su autor a presumir de que tiene las respuestas para las grandes preguntas. ¿No es cierto Paulo Coelho?
Y vos Pacho no te hagás el tonto.
*
No pasará mucho tiempo antes de que la televisión, el “Ministerio de Educación globalizado”, sea relevada de su tarea de transformar a los seres humanos en los clientes que el mercado necesita.
El avance de la clonación permitirá, con mucho menos gasto y en mucho menos tiempo, reproducir serialmente ávidos y dóciles consumidores.
*
Platón transcribe el diálogo de Sócrates con su discípulo Calicles: “El alma buena actúa de tal modo que pueda haber templanza y justicia en ella y ser feliz, no sufrir el desborde de sus apetitos y evitar que en el incesante deseo de satisfacerlos llevar la vida de un salteador. Este no es amigo de Dios ni del hombre pues es incapaz de comunión y quien es incapaz de comunión es incapaz de la amistad. Y los filósofos nos dicen, Calicles, que la comunión, la amistad, el orden, la templanza y la justicia unen el cielo con la tierra y los dioses con los hombres, y que este universo se llama entonce “cosmos”, es decir “orden” no “desorden” (Platón, “Diálogos”).
*
Para mejorar es necesario estar convencidos de que una porción de nuestras vidas depende de nuestra voluntad.
Quizás muy pequeña ante lo que nos determina más allá de nuestro control: la genética, que nos hará altos o bajos, bellas o feas; las circunstancias sociales, que nos hará pobres o ricos de nacimiento; los condicionantes religiosos, ya que oraremos a Cristo o a Buda de acuerdo al lugar donde vemos la luz por primera vez; los impulsos inconscientes que mueven nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras acciones esquivando el débil discernimiento yoico de que disponemos,
Pero es aquella pequeña área de nuestra vida la que nos hará, por nuestra lucidez o coraje, mejores o peores ante Dios y la Humanidad.
Es lo que hizo de San Martín un orgullo para la especie humana y de Videla un baldón vergonzante.
*
"Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; escoge pues, la vida, para que vivas" (Deuteronomio 30:15 y 19).
*
“La vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes” (John Lennon).
Preguntale a Mark Chapman, su asesino.¿O fuiste vos?¿Cuántos Lennon matás por día?
¿
*
En el Juicio de Dios, si es justo como dicen, su primera pregunta será: “¿Por qué no hiciste lo que debías hacer? ¿Porqué no fuiste quien debías ser”.
O la más comprometedora: “¿Cuántas veces dijiste: ¿en qué te puedo ayudar?".
*
La mayoría de los seres humanos no llegan a ser humanos. Mueren, aún longevos, antes de terminar de nacer.
*
(VIÑETA DE MAFALDA)
Capítulo II
El mundo en que vivimos.
*
*
Sobran
hoy los “macroexplicadores” de los males del mundo. Se parecen demasiado a
aquel médico de la obra teatral de Beckett que era capaz de exponer,
pomposamente, con términos rebuscados, la agonía del Rey, pero nada hacía para
impedirla.
*
Doce millones
de niños menores de cinco años mueren anualmente por diarrea, anemia y otras
enfermedades causadas por el hambre (UNICEF).
¿Te lo pongo
en números?: ¡12.000.000!.
*
"Quítense
de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda
malicia" (Efesios 4:31).
Y
toda indiferencia.
*
Hoy es más
importante tener que ser. El éxito en la vida se mide por el precio del auto
que se posee. No se jerarquiza aquello que no tiene valor de mercado: la
esperanza, el amor, la solidaridad. Sólo cuando sirven como recursos
publicitarios.
*
Me gustaría
ser el “Che”. Pero sin las balas de otros en su cuerpo, sin sus balas en los
cuerpos de otro. En realidad lo que me gustaría es ver mi cara impresa en
camisetas ajenas.
*
No nos
extasiamos con las puestas de sol porque son gratuitas, porque todavía los
expertos en “marketing” no han inventado aún la forma de comercializarlas.
Aunque un primer atisbo de ello son los locales bailables en los que se ofrece
“diversión hasta que salga el sol”. Es decir prolongar la estadía de sus
clientes y así aumentar el consumo.
De drogas, por
ejemplo.
*
Marilú, la gata, tuvo descendencia: cinco hermosos gatitos. Pero sus jóvenes dueños no tenían espacio ni dinero para criarlos.
Entonces
decidieron regalarlos. Le pidieron a don Manuel, el dueño del almacén de la
esquina, que los autorizara a fijar un cartelito en la vidriera: “Se regalan
gatitos”. A continuación la dirección y el teléfono.
Nadie acudió.
Entonces Laura y Diego dedujeron que el anuncio era tan pequeño que habría
pasado desapercibido. Prepararon otro más grande. Con el mismo resultado
negativo.
-¿Les puedo
dar un consejo? – preguntó don Manuel, conocedor de las cosas de la vida.
Al día
siguiente todos los gatitos habían sido entregados y Laura y Diego pudieron
comprarle a Marilú, la gata, varias bolsas de alimento especial.
“Se venden
gatos recién nacidos. $10 cada uno”, había escrito don Manuel con su letra
despareja.
*
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo (...) Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (Juan 2:15-16).
Ahora entiendes por qué las enseñanzas de Cristo se divulgan tan poco que parecen censuradas: I.B.M., McDonalds, Benetton, Casio, Renault, venderían menos.
*
La
vida es el escenario del “sálvese quien pueda”. El prójimo es alguien a quien
vencer por cuanto puede ser un adversario que a uno le quite lo que desea.
Se
desconfía del otro porque se le endilgan los propios sentimientos competitivos.
“Un
hombre perdió su hacha.
Sospechaba del hijo de su vecino.
Al observar su forma de caminar, le parecía
que era la propia de un ladrón de hachas;
su fisonomía, la de un ladrón de hachas;
todos sus movimientos y gestos eran, sin excepción,
los propios de un ladrón de hachas.
Al poco tiempo, el hombre fue a cavar
al valle y encontró su hacha.
Al día siguiente cuando volvió a ver
al hijo de su vecino, ni uno solo de sus movimientos
o gestos le parecieron los de un ladrón de hachas.” (Lie Tzu)
*
El jueguito computado ordena al vencedor que tiene al rival a su merced: "¡Mátalo!".
Hay que vacunar a los niños contra la piedad.
*
La
ambición, sano aliciente que llevó a la especie humana a progresar desde el
garrote hasta el internet, ha sido desviada a la adquisición y acumulación de
objetos en quienes están en condiciones económicas de hacerlo. Y en los que no,
a arruinar sus vidas despeñados en el
delito o en el alcoholismo.
*
¿No es deplorable el espectáculo televisivo de quienes se emocionan hasta el llanto porque en algún concurso trivial son premiados con un electrodoméstico que posiblemente no necesiten?
*
Una mujer casada, de edad media, madre de dos hijos, tenía conciencia de su adicción, que la había llevado varias veces a tirar lo comprado en algún tacho de basura callejero. Era "supermercadómana".
A lo largo de su tratamiento psicoteratéutico fue descubriendo que compraba compulsivamente para “llenarse”, para paliar el acuciante sentimiento de vacío existencial. Como suele suceder con toda adicción el recurso es ineficiente, no sólo no satisface sino que produce secuelas de vergüenza y depresión que profundizan el vacío. Se genera así un círculo vicioso letal.
Pudo mejorar en tanto pudo encontrar formas más sanas de “llenarse”: comenzó a trabajar y encontró satisfacción en ello, se incorporó a un institución solidaria en la que, además de gratificarse con la tarea altruista, inició relaciones de amistad que le devolvieron una imagen de sí misma más positiva.
*
"Si necesitás una mano, tengo dos" (inscripción en un camión de carga).
*
“Cierto
día un perro sabio pasó cerca de un grupo de gatos. Al advertir que estaban muy
entretenidos y no se habían dado cuenta de su presencia, se detuvo a escuchar.
Un gato grande y serio se había levantado y mirando a los demás dijo:
-Orad,
hermanos, y cuando lo hayáis hecho y vuelto a hacer, siempre con unción, y
nuestro dios haya entrado en vosotros, entonces en verdad lloverán ratas.
El perro, al
oír estas palabras, rió divertido y se
alejó diciendo:
-¡Ah, gatos
ciegos y locos! ¿Acaso no está escrito, y
lo he sabido yo y lo han sabido mis antepasados antes de mí, que lo que
llueve a fuerza de oraciones, fe y súplicas no son ratas sino deliciosos
huesos?”( Versión libre del autor sobre un relato de K. Gibrán).
*
Su hija o hijo
que, de acuerdo a costumbres nuestras inhabituales en el exterior, a las 5 de
la mañana lleva ya 4 horas en el "boliche" donde el volumen de la
música no permite el diálogo, ¿qué cree usted que está pensando en consumir?.
¿Sabe usted lo que es el "marketing"?. Crear las condiciones psicológicas en el consumidor para que compre cierto producto.
*
El trabajo, el estudio y el tesón tienen menos prestigio que el conquistar lo deseado a través de recursos rápidos y oportunistas. Es decir, deshonestos.
Eso lo enseña la escuela: el “piola” es más valorado que el “traga”.
*
Las convicciones se asemejan a “slogans”, sin exigencia de ser coherentes. Son ideas regidas por la moda y por la aceptación social.
Se opina lo-que-se-debe-opinar. Las afirmaciones cohabitan con las negaciones sin conflicto.
Te gustaría conocer mas gente pero el club a la vuelta de tu casa está lleno de “negros” y de “coreanos”.
*
“(...)¡Ay,stru,stril!
Te beso y te aprieto
l.095.060.437.089 veces y soy
eternamente tu fidelísimo esposo y amigo” (Carta de W.A.Mozart a Constance
Weber, 16 de abril de 1789 “a las 11 y media de la noche”)
*
La
identidad no se busca en el interior, sino afuera, en el espejo de los otros.
En su aceptación. Nada se hará, se dirá o se pensará que transgreda las
convenciones del momento. Se vivirá enajenado en el deseo social, sin contacto
con las propias necesidades de realización personal.
El
80% de las argentinas y los argentinos tienen vergüenza de sus padres.
*
“Un trabajador
llamado Rámshran Cháudhari se jubiló después de haber trabajado durante treinta
años en el mismo puesto y en la misma estación de Benarés.
Sus compañeros
y jefes organizaron una fiesta para despedirlo con los honores que bien se
había merecido por su constancia y fidelidad al trabajo, y en ella le
ofrecieron un reloj de oro que habían costeado entre todos.
Hubo discursos
y felicitaciones, y el director general, que presidía la función, le preguntó:
“¿Sería usted tan amable de explicarnos qué clase de trabajo ha realizado usted
tan fielmente todos estos años?”
El buen hombre mostró entonces el largo y pesado martillo que había sido su fiel compañero y única herramienta durante treinta años, y dijo:
-Cuando un tren llegaba o salía de la estación, yo tenía que dar un golpe directo a cada rueda en cada vagón, y gritar, “¡listo!” Eso era todo.
-¿Y nos podría usted decir - insistió el sonriente director general - para qué hacía usted eso?.
A lo cual el honrado trabajador contestó:
-Eso no lo he sabido nunca, señor. Son ustedes quienes deben saberlo” (Versión libre del autor de un relato de C. Vallés, S.J.).
¡Piedra libre para tu martillo! Es inútil que lo escondas.
*
La sociedad actual nos enseña a sostener relaciones “comerciales”, de pérdida o ganancia.
¿Leer este libro me servirá para mejorar mi situación económica? ¿Al menos me enseñará algunas claves para evitar que empeore?.
No creo, sería un milagro.
*
¿Has comprobado cuán distinto es el juguete que se publicita en la televisión y que astutamente despierta en tu hija o en tu hijo la obsesión por poseerlo, al que comprás en la juguetería? En apariencia es el mismo, pero el juguete real es mucho menos atractivo que el anunciado. Provoca decepción. Además es seguro que se romperá rápidamente, porque para ello fue construído. A continuación la niña o el niño reclamarán ansiosamente otro juguete en la lógica esperanza de resolver ese doloroso sentimiento de fraude.
¿Acaso
el poseer un automóvil calma en vos el deseo de poseer un automóvil?
*
"El valle es precioso, mas no tiene valor sin la montaña. Asciende primero a la montaña, conquista la cima, y al retornar todo será diferente" (Chamalú).
*
Se
nos inculca el aborrecimiento al sufrir. Con tarjeta de crédito o “cash” pueden
comprarse antídotos: viajes, clubes, medicamentos, psicoterapias, cocaína...
Es
imprescindible tolerar una dosis de sufrimiento para despertar. No se puede
alcanzar el alba si no se atraviesa la noche.
*
Beethoven, músico y sordo, podría suscribir lo dicho por Anacarsis: “Es un gran mal el no poder sufrir. Es menester sufrir para sufrir menos”.
*
El anestesiado
piensa o dice : “Yo querría pero no me parece conveniente”.
Inconveniente
¿para quién?
*
Job era
sometido a terribles pruebas por Dios, quien deseaba demostrar a Satán que nada
debilitaría su fé.
“-¿Aún te
aferras en tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!”- le enrrostrará su mujer,
a lo que Job, torturado “por una úlcera maligna desde la planta del pié hasta
la coronilla” le responderá:
“-Si aceptamos
de Dios el bien, ¿no hemos de aceptar también el mal?” (Job 2,3-10).
Para desparramar alegría sobre nuestro
planeta Dios creó la cerveza, si hacemos caso a los mensajes publicitarios.
*
El desamor por
el prójimo es una consecuencia inevitable del vacío interior: como nada tengo,
nada puedo dar:
O lo que doy
es como si no diera: el consabido regalo de Navidad, alguna limosna deslizada
de mala gana, un obsequio con la estrategia de seducir para obtener algún
logro.
*
"Cuando
un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de
cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado cuando la
tecnocracia internacional decide liquidarlo.
El malevaje
financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate; si se compara, cualquier hampón resulta más
inofensivo que Drácula bajo el sol. La economía mundial es la más eficiente
expresión del crimen organizado.
Los organismos
internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el
terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países,
con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los
tirabombas." (E. Galeano).
*
Los “chicos de
la calle”, los marginados, los ancianos, los locos, los discapacitados no
producen y casi no consumen.
No compran,
delito no indultable.
Por lo tanto
no tienen lugar en nuestra sociedad. O tienen el que sea capaz de darles nuestra
solidaridad. La tuya y la mia.
Ojalá que la
tuya sea mayor que la mia, tan avara.
*
La televisión “basura” no existe. La basura está en el cerebro de quienes, bajo el pretexto de vender detergentes o computadoras, lo que se proponen es inocular conductas, ideas y voluntades globalizadas.
No
hay casi capacidad de defensa ante la impresionante eficacia de la “caja
astuta” (de “boba”, nada) para imponer lo que conviene a la economía de
mercado.
*
“El tití es un monito trepador,
con uñas muy alargadas.
Un tigre que sentía picazones en el cráneo
le pidió a un tití que le rascara la cabeza.
Tanto rascó que el tití hizo un pequeño hoyo
en el cráneo del tigre, pero éste no se dio cuenta,
encantado del bienestar
que esta operación le causaba.
El tití empezó a comerse los sesos del tigre
sin que éste notara nada.
El tigre lo declaró su fiel y devoto amigo,
y cada vez iba encontrando
más placer en tenerlo junto a él.
Cuando ya no quedó nada
en la caja craneana del tigre,
éste fue presa de violentos dolores de cabeza.
Quiso castigar al pérfido, pero el tití
ya se había refugiado en la copa de un árbol.
El tigre rugió, dio un salto y murió” (Tankai, maestro chino).
*
Vemos, según las encuestas, entre 3 y 4 horas diarias de televisión.
En 70 años de
vida, si nos propusiéramos ver una hora menos diariamente ganaríamos,
descontando el tiempo destinado al dormir, 1.600 días, casi 5 años, para el
amor, la creatividad, la lectura, la naturaleza, el deporte. Para la vida real,
no virtual.
Pero ¡ojo! que nadie se entere.
Capítulo III
¿Vives, verdaderamente?
La gran pregunta de la Humanidad es si hay vida después de la muerte.
Pero la otra gran pregunta es si hay vida antes de la muerte.
Capítulo IV
Proponérselo.
La mujer y el hombre de hoy van y
vienen frenéticamente. Eso se espera de ellos. Quienes tienen estrecheces
económicas se angustian por haber perdido sus trabajos o por el miedo a
perderlos. Quienes viven con holgura temen ser desplazados, secuestrados o robados.
La sociedad de mercado se basa en la
inseguridad. Nada es firme en ella, ni el empleo, ni los afectos, ni el futuro.
Y esa inseguridad es astutamente empleada para “vender” seguridad falsa: planes
médicos, jubilación privada, seguros de vida...
*
Se corre detrás del espejismo de aquello que
nos han hecho creer que es indispensable para vivir: inversiones, quintas de
fin de semana, vehículos 4x4 . En realidad ello es indispensable solo para
quienes venden.
Las fortunas de hoy no se amasan solamente en
base a nuestro consumo. Los grandes negocios tienen que ver con las
especulaciones financieras favorecidas por los velocísimos movimientos de
capital. También con los billonarios fondos negros provenientes del
narcotráfico y la corrupción.
Pero el modesto e imprescindible papel tuyo y
mío es y seguirá siendo el de comprar. Nuestra modesta y asfixiante
contribución.
Y no levantar perdices.
*
A Sócrates se le concedió la posibilidad de huir fuera de Grecia y así evitar la cicuta, su condena a muerte. Decidió no violar un marco jurídico que, aunque de aplicación arbitraria en su caso, él mismo había contribuído a instaurar.
El asunto es no pensar, porque quien piensa puede actuar en su provecho y no en el del mercado. Puede devenir persona y no “cliente”.
Un riesgo a evitar. Para eso está la “caja
astuta”, el chateo compulsivo, el cine vacío de ideas y lleno de “efectos
especiales”.
*
- “Buenos días –dijo el
principito.
- Buenos días –dijo el mercader.
Era un mercader de píldoras perfeccionadas que aplacan la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.
- ¿Por
qué vendes eso? –dijo el principito.
- Es una gran economía de tiempo -dijo el
mercader-; los expertos han hecho cálculos, se ahorran cincuenta y tres minutos
por semana.
- Y ¿qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
- Se hace lo que se quiere...
- Yo, si tuviera cincuenta y tres minutos para
gastar,
caminaría muy suavemente hacia la fuente, para beber... -dijo el
principito” (A. de Saint Exupery).
*
La vigorosa publicidad ordena consumir pero la estrechez económica de la inmensa mayoría lo prohibe.
¿Cómo se resuelve este doble mensaje? Busque la solución en las cárceles o en los directorios de los bancos.
*
“Estoy sentado al borde de la carretera.
El conductor cambia la rueda.
No me gusta el
lugar de donde vengo.
No me gusta el
lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?”
(Bertolt Brecht).
*
El
motor de nuestra economía era antes el deseo de progresar. Hoy es el temor al
desempleo.
No en vano a
las víctimas de este calvario se las denomina “burned out” (quemados).
Como los
fósforos. ¿Querés fuego?.
*
Cuando "no se puede", que los demás no se enteren.
El
mercado ofrece réplicas “truchas” de teléfonos celulares.
En
verano, si se observa con cuidado, podrán descubrirse personas asándose en el
interior de sus automóviles con los vidrios cerrados, fingiendo gozar del aire
acondicionado.
*
Todo
vale para conseguir el “éxito” material. Todo puede venderse. Y cuando
escribimos “todo” queremos, lamentablemente, significar todo.
Según un informe divulgado por el periódico londinense “The Sunday Times” una de las empresas de seguridad privada más importantes del país, “Aims Ltd.”, propuso en 1995 al gobierno de Turquía un detallado plan para asesinar al líder independentista kurdo Abdullah Ocalan en cualquier lugar del mundo. Sólo pedía una retribución de 10,2 millones de dólares.
Okalam fue arrestado en Kenia y espera ahora la pena de muerte en una prisión turca. Las cámaras en miniatura de “Aims Ltd” lo controlaron en su casa de Damasco, “hasta en el baño” dice el periódico (Cable de EFE, AFP, European World Report).
*
Hay
cautivos de la necesidad y cautivos del miedo: unos no duermen por la ansiedad
de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder
las cosas que tienen.
Para
consolarnos están las drogas químicas y los amigos cibernéticos.
*
Se nos propone padecer la realidad en vez de cambiarla, olvidar el pasado en vez de escucharlo y temer al futuro en vez de imaginarlo.
*
“La conferencia del Maestro había sido anunciada profusamente. Su tema sería “La destrucción del mundo”. Un público numeroso se apiñaba en los jardines del monasterio.
No duró más de un minuto. Dijo:
“Estas son las cosas
que acabarán con la raza humana:
la política sin principios,
el progreso sin compasión,
la riqueza sin esfuerzo,
la erudición sin silencio,
la religión sin riesgo
y el culto sin conciencia”. (A. De Mello, S.J.)
*
Cuando
las tropas árabes del califa Omar (581-664) tomaron la ciudad de Alejandría en
el año 641 quemaron durante seis meses los miles de manuscritos de su famosa
biblioteca, una de las siete maravillas del mundo, para mantener el fuego de
los 4.000 baños públicos de la ciudad.
Lo
cierto es que un baño público sin calor es una incomodidad. ¿Dónde encontrarse
con los amigos? ¿Dónde hacer negocios? .
*
concentrados en menos manos, esculpen en nuestras mentes cómo
debemos pensar, sentir, opinar, desear. ¿Seremos capaces de rescatar
aquello que nos es propio aunque no coincida con lo que se nos impone?.
¿Arrancarnos el mono tití de la cabeza?
Puedo apenas algunos minutos en la semana. Solo
yo sé lo que me cuesta.
*
La anestesia supone la licuación de valores como esfuerzo, constancia, ahorro, honestidad.
También “responsabilidad”. Aquella que tenían los jóvenes de la antigua Atenas cuando prestaban, al cumplir los 17 años, este juramento:
“Nunca traeremos vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía.
“Lucharemos por los ideales y las cosas sagradas de la ciudad, tanto individualmente como en grupo.
“Reverenciaremos y obedeceremos las leyes de la ciudad, y haremos todo lo posible para alentar la referencia y respeto en quienes están por encima de nosotros y sean propensos a soslayarlas o desobedecerlas.
“Lucharemos sin cesar para agudizar el sentido del deber cívico en el pueblo.
“De esta manera legaremos una ciudad aún más grande y esplendorosa que la que hemos recibido.”
*
No basta con desear “que las cosas mejoren”. La queja nada modifica.
Si tanto te disgusta nuestra política ¿por qué no te metés en ella y tratás de mejorarla?. No es fácil, te lo aseguro. Pero si nos juntamos muchos quizás lo logremos.
*
“El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de los grandes malvados. Entiendo que subestiman a la estupidez” (A. Bioy Casares).
*
“Disparé una flecha al aire,
y cayó, no supe dónde.
Mi vista no podía
seguir su raudo vuelo.
Lancé al aire una canción,
y cayó, no supe dónde.
¿Qué vista podría seguir
una canción por los aires?
Mucho después, en un roble,
encontré la flecha intacta;
y la canción, toda entera,
en el pecho de un amigo” (L. Longfellow).
*
La falta de solidaridad en el mundo de hoy se refleja en cifras que asombran: 140.000.000 de niñas y niños no tienen acceso a la educación básica en el mundo.
900.000.000 de
adultos son analfabetos. Las 2/3 partes son mujeres.
El dinero
necesario para alfabetizarlos, garantizándoles la educación básica es de
6.000.000.000 de dólares.
Una cifra
alta, sin duda. Sin embargo hagamos comparaciones: es la mitad de los
12.000.000.000 de dólares que anualmente se gasta en perfumes sólo en Europa y
Estados Unidos.
Hay más: es
la tercera parte de los 17.000.000.000
de dólares que se invierten, en el Primer Mundo, en alimento para mascotas.
Por fin: con el 0.76% de lo que actualmente se gasta en armamentos para sojuzgar y para matar, se podría incorporar a la humanidad a esa inmensa masa de prójimos inválidos para lo más elemental de la vida, que es saber leer y escribir.
*
El
límite entre lo bueno y lo malo nunca es claro. Ni siquiera en el Evangelio de
San Lucas:
“Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. En el mismo pueblo había también una viuda que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario. Durante mucho tiempo el juez no quizo atenderla, pero después pensó: “Aunque ni temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la voy a defender, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia”. Y el Señor añadió: “Esto es lo que dijo el juez malo. Pues bien, ¿acaso Dios no defenderá también a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Les digo que los defenderá sin demora.”
Una parábola opinable, sin duda. ¿Es que el Señor se compara con el juez malo? Un mal día, posiblemente. Luego agregará una de sus frases más pesimistamente perturbadoras : “Pero cuando el Hijo del Hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?”.
¿Si o no? ¿Vos a qué apostás?
*
Que los despiertos predominen sobre los anestesiados.
Para que no
suceda como en aquel viejo cuento sefaradí en que buscando Dios un lugar para
esconderse llegó a la conclusión de que nadie lo buscaría en el corazón humano.
*
Talcott
Parsons definió a los valores como “los elementos de un sistema simbólico cuya
función es aportar a cada uno de nosotros un criterio selectivo a la hora de
escoger entre las alternativas abiertas en una situación”. La dignidad es, sin
duda, un valor espiritual y humanamente superior a la codicia.
Lo demostró San Martín cuando recibió a los emisarios de quien había sido su oficial en las guerras de la independencia, Juan Lavalle, entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires. Este le ofreció delegarle el mando, en la seguridad de que el prestigio de don José podría conjurar la anarquía que asolaba a nuestra patria, sobre todo a raíz del fusilamiento de Manuel Dorrego.
El Libertador había vencido a poderosos ejércitos enemigos. Pero no le debe de haber sido fácil obtener una victoria ante las tentaciones del poder que le era ofrecido incondicionalmente. Sin embargo, San Martín, digno, rechazó la propuesta para no inmiscuirse en la oprobiosa guerra fratricida.
Tiempo después escribiría a
su amigo Tomás Guido: “¿Será posible que sea yo el escogido para ser el verdugo
de mis conciudadanos y cual otro Sila cubra mi patria de proscripciones?. No, jamás,
jamás, mil veces preferiría correr y envolverme en los males que la amenazan
que ser yo instrumento de tamaños horrores.”.
La codicia de honores y de
riquezas, derrotada...
¿Cuántas
veces?
¿Cuántas veces al día dices si cuando deberías decir no?-
Yo: ayer cinco, hoy siete, mañana no sé.
Capítulo VI
Dios o el
Destino.
He tenido en mi infancia una severa formación religiosa. Hoy soy hombre con menos fe de la que desearía. Y pecador.
No me enorgullezco de ello.
*
“Bienvenido el varón que tiene su confianza puesta en el Señor, y cuya esperanza es el Señor” (Jeremías).
Y que no desconfía ni desespera a pesar de que la más notoria manifestación del Señor somos nosotros, los seres humanos.
O como quiera llamársenos.
*
“Nasreddin recibe la visita
de uno de sus discípulos.
-Durante diez años, Maestro,
he seguido con obediencia sus indicaciones sobre ejercicios espirituales,
ayunos, peregrinaciones y labores externas. Hoy quisiera que usted me ayude a
cumplir un deseo.
-Dime- contestó Nasreddin.
-Bien- continuó con alguna
timidez su discípulo-, me gustaría que si estuviera en sus poderes, me mostrara
a Alá por un segundo.
-Cómo no- respondió el
Maestro y tomando una gran piedra de su jardín
golpeó ferozmente la cabeza del visitante.
Estupefacto y
dolorido el discípulo lo increpó:
-¿Cómo es posible que
usted, mi guía espiritual, conteste con
este acto infame una solicitud tan trascendente como la que yo le he hecho?
-Es que ésa es la
respuesta –dijo Nasreddin, abandonando la piedra sobre el suelo.
-Pero lo único que yo
siento es dolor –insistió el discípulo, todavía indignado.
-Perfecto –dijo el
Maestro-, si tú eres capaz de mostrarme el dolor, yo te mostraré a Alá”
(Versión libre del autor de un cuento de Idries Shah).
*
La fe no incita a la
pasividad sino a la búsqueda y a la acción:
“Fuego vine a echar a la tierra”, dice Jesús.
Y más adelante:
“¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión”
(Lucas 12).
*
Está claro, o debería ser
claro, que la burocratización de lo religioso no satisface a Dios. Que el don
de la fe no se sacia con una desganada concurrencia semanal a la iglesia o al
templo.
Sería tratarlo de estúpido.
*
El cura Martinez, que se
esforzó por enseñarme francés en mi distraída adolescencia, me contó una
historia que circulaba entre sacerdotes y que luego leí en distintos idiomas:
Una pareja de italianos
se va a casar. Se habían puesto de acuerdo con el párroco para hacer una
pequeña recepción en el atrio, al frente de la parroquia, por lo que habían
prometido una contribución para las obras de caridad.
Pero una lluvia inoportuna arruinó el festejo al aire libre.
Entonces le pidieron al sacerdote: “¿Podríamos hacer la celebración dentro de
la iglesia?”
Como el padre dudase
doblaron la limosna prometida y así lo convencieron. “Comeremos un poco de
torta, cantaremos una canción, tomaremos un sorbito de vino y nos iremos a
casa. Eso será todo”, dijeron para tranquilizarlo.
Pero eran italianos amantes
de la vida y entonces tomaron un vaso de vino, cantaron una canción, luego
tomaron otros vasos de vino y cantaron más canciones, y a la media hora había
una eufórica celebración en la iglesia. Todos se estaban divirtiendo mucho.
Pero el padre, tenso, se paseaba de un lado para otro en la
sacristía, molesto por el barullo.
El coadjutor entró y le
dijo:
-Veo que usted está muy
incómodo.
-Por supuesto que lo estoy.
¡Oiga todo el ruido que están
haciendo, y en la casa de Dios! ¡Santo Cielo!
-Pero padre, realmente no tenían a dónde ir.
-¡Ya lo sé! Pero ¿por qué
tienen que hacer tanto escándalo?
-Bueno, no debemos olvidar
que el mismo Jesús asistió una vez a una boda ¿No es verdad, padre?
-Yo sé que Jesucristo asistió a un banquete de bodas. ¡No es
necesario que usted me recuerde que Jesucristo asistió a un banquete de bodas!
¡Pero no estaba allí el Santísimo Sacramento!
Para ese párroco la
representación de lo real era más importante que lo real. Así sucede en nuestro
mundo de hoy en que nos sofocamos por las significaciones y las apariencias.
*
El ser anestesiado, como
no ve ni siente verdaderamente, confunde lo real con su imagen.
Eso lo sabe el "malo" de la telenovela a quien
la gente insulta por la calle.
También el operador turístico a quien le compran “felicidad” y no excursiones.
*
“En una ciudad de la
antigua China vivía el venerable caballero Ye, a quien agradaban tanto los
dragones que tenía cuadros y reproducciones y tallas de ellos por toda la casa.
Al dragón se le considera en China un ser benévolo, símbolo de poder y de buen
agüero y que, como tal, trae la suerte a quienes lo adoran, como hacía el
venerable caballero Ye.
Se enteró el verdadero dragón de los cielos del culto que le rendía el venerable caballero Ye y de las muchas imágenes suyas que tenía en su casa, y decidió premiarle tanta devoción yendo él mismo a visitarlo.
Bajó, pues, de los cielos, voló hasta la tierra, encontró la
casa del venerable caballero Ye y metió su cabeza por la puerta y su cola por
una de las ventanas, ya que no cabía dentro todo entero.
Al verlo, el venerable caballero Ye se aterrorizó sobremanera, saltó por una de las ventanas y huyó enloquecido ante una visión tan perturbadora ,
Es que a quien el venerable caballero Ye adoraba no era al dragón sino a la imagen que se había formado de él” (Versión libre del autor de un relato de Shen Tzu).
*
Ser mejor supone también
la atrevida instancia de esclarecer nuestra relación con Dios. Creer o no
creer.
No “creer” como algo que
se recibe “genéticamente”, como tener una nariz parecida a la de papá o un carácter
que se asemeja al de mamá.
Tampoco “creer” porque
mostrarse religioso sea más aceptable socialmente que sincerar una escarpada
búsqueda de la fe, de resultado siempre incierto.
Lo que Dios espera de nosotros es que dudemos de El. Porque si tenemos ese coraje lo tendremos también para poner en tela de juicio todo lo que no es dado y sólo integraremos entonces a nuestro ser aquello que nos es propio, aquello que nos sirve para crecer, a ser personas.
Nada mas agradable ante Sus ojos, estoy seguro. Si Existe, claro.
*
En 1917 se celebró en Moscú
el Juicio del Estado Soviético contra Dios, en una parodia de Tribunal Popular
presidido por el Comisario de Instrucción Pública, Anatoly Lunacharsky. Este
tribunal halló a Dios culpable de los cargos imputados, por lo que se le
condenó a muerte, siendo ejecutada la sentencia por medio de una salva de
fusilería dirigida al cielo.
*
Thomas Jefferson
aconsejaba a su joven sobrino Peter Carr, en una carta de 1787:
“Tu razón ya está madura
para examinar este asunto. En primer lugar, despójate de toda tendencia a favor
de la novedad y la singularidad de opinión. Complácete en ellas en cualquier
otro asunto que no sea la religión. Es demasiado importante, y las
consecuencias del error pueden ser demasiado serias. Cuestiona con audacia la
existencia de Dios, puesto que, si existe, aprobará el homenaje de la razón
antes que el del temor ciego”.
*
"Pobre de Dios, que no
sale en revistas, que no es modelo ni artista o de familia real"
(Shakira).
*
La vida es un maravilloso
milagro pero del que se debe rendir cuentas.
Ante el Tribunal Supremo, ante nuestros semejantes, o ante nosotros
mismos. Todos ellos jueces severos. Implacablemente severos.
Si no cambio me van a “bochar”.
*
“Día tras día, el discípulo
hacía la misma pregunta al Maestro:
-¿Cómo puedo encontrar
la verdad?.
Y día tras día recibía la
misma y misteriosa respuesta:
-A través del deseo.
-Pero ¿acaso no lo deseo
con todo mi corazón? Entonces, ¿por qué no la he encontrado?
Cierta vez, mientras se
hallaba bañándose en el río en compañía de su discípulo el Maestro se abalanzó
sobre él y lo sumergió bajo el agua, sujetándolo fuertemente por la cabeza. Así
lo mantuvo un buen rato mientras el pobre hombre luchaba desesperadamente por
soltarse, sintiéndose morir.
Al día siguiente fue el
Maestro quien inició la conversación:
-¿Por qué ayer luchabas
tanto cuando te tenía yo sujeto bajo el agua?
La respuesta era obvia:
-Porque quería
respirar”.
-El día que te propongas
alcanzar la Verdad como ayer anhelabas el aire, ese día la habrás encontrado”
(Versión libre del autor de un cuento de Idries Shah).
*
Despertar: "Abre mis
ojos y miraré las maravillas de tu ley" (Salmo 19:18).
*
En cuanto a los
ateos, a los agnósticos o a las personas de fe débil, su exigencia es la de dar
sentido a una circunstancia tan arbitraria y desafiante como es la de estar
inexplicablemente vivos.
Tendrán la
ventaja de andar por caminos no muy explorados, poco institucionalizados, en su
búsqueda de hacer de la vida algo superior a aquello que Sartre definía como
“un chispazo entre dos tinieblas”.
*
Se crea o no en Dios ¿es
posible permanecer indiferentes ante el hecho de que 250.000.000 de niñas y
niños de 4 a 14 años, en el mundo, se vean obligados a trabajar, en pésimas
condiciones y, cuando la hay, por una paga miserable?
Quien ama a este mundo
es enemigo de la Humanidad.
*
Es frecuente que nos asalte la depresiva convicción de que los gestos solidarios son ineficaces. Que sólo satisfacen nuestro ego pero que nada cambian.
Este cuento popular en muchos países, recopilado por J.Saguier, afirma lo contrario:
“-Dime, ¿cuánto pesa un copo de nieve?- preguntó un zorzal a una paloma.
-Nada- fue la convencida respuesta.
Sin embargo cuando empezó a nevar, para protegerme del frío, me refugié en un rama cerca del tronco de un abeto. Como no tenía nada mejor para hacer y la nevada fue larga, me puse a contar los copos que se asentaban en las hojitas de mi rama. Cuando iba por el copo número tres millones setecientos cuarenta y un mil novecientos cincuenta y dos la rama, bajo el peso de esos copos que tú dices con seguridad que no pesan nasa, se partió”.
*
Tetsugen, un alumno de Zen, asumió un tremendo compromiso: imprimir siete mil ejemplares de los sutras, que hasta entonces sólo podían conseguirse en chino.
Viajó a lo largo y ancho
del Japón recaudando fondos para su proyecto. Algunas personas adineradas le
dieron hasta cien monedas de oro, pero el grueso de la recaudación lo
constituían las pequeñas aportaciones de los campesinos. Y Tetsugen expresa a
todos el mismo agradecimiento, prescindiendo de la suma que le dieran.
Al cabo de diez largos años
viajando de aquí para allá consiguió recaudar lo necesario para su proyecto.
Justamente entonces se
desbordó el río Uji, dejando en la miseria a miles de personas. Entonces
Tetsugen empleó todo el dinero que había recaudado en ayudar a aquellas pobres
gentes.
Luego comenzó de nuevo a
recolectar fondos. Y otra vez pasaron varios años hasta que consiguió la suma
necesaria. Entonces se desató una epidemia en el país y Tetsugen volvió a
gastar todo el dinero en ayudar a los damnificados.
Una vez más volvió a
empezar de cero y, por fin, al cabo de veinte años, su sueño se vio hecho
realidad.
Las planchas con que se
imprimió aquella primera edición de los sutras se exhiben actualmente en el
monasterio Obaku, de Kyoto. Los japoneses cuentan a sus hijos que Tetsugen
sacó, en total, tres ediciones de los sutras, pero que las dos primeras son
invisibles y muy superiores a la tercera.
Oportunidades no faltan.
Soy el menos indicado para dar consejos, lo sé.
Pero al menos no ignoro que cuando lo hago estoy aconsejándome a mí mismo:
1)
Si tienes
una fuerte determinación de ayudar a tu prójimo puedes donar tus bienes o una
parte relevante de los mismos a la institución o a la persona que merezca tu
compasión y tu confianza. Los anestesiados, para no sufrir la tentación de
imitarte, se convencerán de que son mentiras o exageraciones, o que no se trata
más que de una descarga de tus impuestos, o de una operación triangular más que
dudosa.
2)
No es
necesario que te traslades hasta Africa si deseas dar testimonio personal de tu
solidaridad. En nuestro pais hay poblaciones paupérrimas a las que puedes
serles útil entre los “coyas” de la Puna de Atacama o los “wichis” formoseños o
los “mapuches” patagónicos. Nada que ver con el turismo “aventura”.
3)
Contactando con organizaciones de probada
seriedad como “Cáritas” o “Red Solidaria” y poniendo a su disposición algo de
tu tiempo y de tus energías. En alguien hay que creer
4)
Puedes
concurrir al hospital, cárcel, orfanato, geriátrico o comedor solidario más
próximo a tu hogar o a tu trabajo y proponiéndote para colaborar en lo que esté
a tu alcance. Debes saber que el “espectáculo” no se suspende por lluvia, frío,
calor y mucho menos por “fiaca”.
5)
Leyendo
las secciones sobre “solidaridad” que publican los principales diarios o
ingresando en los sitios de internet dedicados a ese tema y eligiendo la
institución o la acción que te resulte más adecuada a tu espíritu. Resistir a
la funcional coartada de decepcionarse. “Yo quería pero...”. Lo mejor es no
esperar nada fascinante.
6)
Haciendo
la vida más llevadera a algún discapacitado, enfermo o anciano que conozcas.
Tus padres por ejemplo. O sus equivalentes, a quienes cuidarás como no supiste
o no pudiste cuidar a quienes amabas pero no se enteraron. El correo afectivo
no funcionó.
7)
Ingresando
a la política con ánimo benefactor, decidido a sortear sus tentaciones y
convencido de poder diferenciarte de quienes hacen de ella un escenario del
beneficio personal. Es en la política donde podrás alcanzar logros
transformadores en salud, educación, asistencia a la tercera edad, antidiscriminación,
asistencia a discapacitados, etc.
8)
Comprometiéndote
sinceramente con lo que consideres más adecuado, con lo que te venga mejor.
Es
tanta la miseria, tanto el infortunio, tanta la decrepitud que, si tu impulso
solidario es vigoroso, no te van a faltar oportunidades.
Lo
que te puede faltar es la decisión. De eso conozco bastante.
La muerte.
Hoy quiero ser feliz. Mañana
será tarde.
*
El hombre es el único animal
que sabe que va a morir. Quizás sea ésa la mayor diferencia con las otras
especies. Más que la razón o el lenguaje.
Sin embargo nuestras
acciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos están tercamente
influenciados por la ansiosa necesidad de negar este destino inevitable.
*
-¡No te mueras nunca, Diego!
Pero Maradona no va a hacer caso y se va a morir.
*
No es fácil pensar en nosotros mismos o en nuestros prójimos cuando se hacen tantos esfuerzos en entretenernos.
*
Se sostiene que las religiones, con su promesa de vida después de la muerte, son formas refinadas y multitudinarias de la negación de la muerte.
No sólo las grandes religiones con sus resurrecciones y reencarnaciones. También las tribales, como la de los “wakiritare”.
"Ese hombre y esa mujer
soñaban en Dios que los soñaba.
Dios cantaba feliz,
sumergido en el humo delicioso de un cigarro, y acariciaba una guitarra
también, mientras soñaba al hombre y a la mujer rodeados por sus dudas y sus vacilaciones.
Dios sueña en comida y nos
da de comer. Dios sueña con la vida y
nos hace nacer.
El hombre y la mujer soñaban
que en el sueño de Dios surgía un gran huevo brillante. Dentro del huevo ellos
bailaban y sacudían las maracas, estaban ansiosos por nacer.
En el sueño de Dios que
ellos soñaban, la alegría era más poderosa que las dudas y las vacilaciones.
Dios cantaba, soñaba, los creaba y decía:
-Rompo este huevo para que
nazcan. Vivirán y morirán juntos el hombre y la mujer. Y renacerán y volverán a
morir. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira" (M. Ficher).
*
“Encorvado sobre uno mismo
como el avaro sobre sus monedas” (Cesare Pavese). Así deberías pensarte. Y
saberte mortal.
La mujer y el hombre
anestesiados postergan dicha conciencia. Mañana se ocuparán del tema...
“¡Mañana, mañana, mañana,
palabra falaz que nos va llevando poco a poco al final de nuestros días,
mientras el ayer ilumina al necio el camino hacia la muerte sombría. ¡Apágate,
apágate, cabo de vela! La vida no es más que una sombra errante; un pobre
comediante que pasa pomposamente por el escenario y de quien no se oye hablar
más; es un cuento contado por un idiota, lleno de ruidos y furia que nada
significan” (W. Shakespeare).
*
“El sello de la muerte da precio a la moneda de la vida, y hace posible comprar con ella lo que realmente tiene valor” (R. Tagore).
Aclaración: lo de “precio” y lo de “valor” nada tienen que ver con la tarifa del servicio mortuorio. Los hay “standard”, “de luxe” y “super de luxe”.
Los cadáveres también son mercancía.
*
Hay quienes saben aprovechar
cada minuto de su vida:
Se ha calculado que si un
copista transcribiera toda la obra musical de Wolfgang Amadeus Mozart emplearía
unos veinticinco años en completar su labor, trabajando diez horas al día.
Compuso la revolucionaria
ópera "La clemencia de Tito" en sólo 18 días y en otra ocasión
escribió, transcribió, ensayó y estrenó en sólo cinco días su maravillosa
"Sinfonía en C mayor Kegel 425", conocida como "Linz".
Mozart murió a los 35 años.
*
No hace mucho
tiempo se descubrió en Mount Vernont, Virginia, un cuaderno que escribiese
George Washington en 1745, cuando contaba con 14 años, y en el que reflexionaba
sobre “normas de urbanidad y conversación entre hombres”.
La última de
aquellas 110 reglas señalaba: “Trabaja para mantener viva en tu pecho esa
pequeña chispa de fuego celestial llamada conciencia”.
Bella frase
para recordar: “esa pequeña chispa de fuego celestial llamada conciencia”.
*
- ¿Cuántas horas al día dedicas a Dios?-le preguntaron al hombre despierto.
- Todo el día – contestó.
- ¿Y cuánto tiempo al trabajo?.
- Todo el
día.
- ¿Y
cuánto al descanso?
- Todo el
día.
Yo no puedo. ¿Vos? ¿Se podrá?
*
Hemos logrado transformar al sol, fuente de vida, en un
peligro mortal del que hay que protegerse.
Y su peligrosidad, en vez de alertarnos, ha dado origen a
un
rentable comercio de protectores solares.
*
En Jueces 11, 30-30 se cuenta que
Jefté, líder en el primitivo Isrrael, ofrece a Dios un sacrificio humano si lo
ayuda a ganar la guerra contra los ammonitas: “El que primero salga por la
puerta de mi casa a mi encuentro cuanto yo regrese (...) será para Yahveh
(Dios) y lo ofreceré en holocausto”.
Jefté vence y es su hija la que corre a saludarlo al verlo llegar
victorioso.
“-Padre mío, si has hablado a Yahveh, haz conmigo conforme a lo que
profirió tu boca ya que Yahveh te ha concedido venganza de tus enemigos, los
hijos de Ammón”.
Su padre, desolado, concede el postrer pedido de Mispah, su amada hija:
que su sacrificio se postergase dos meses “para que vaya y vague por las
montañas llorando con mis compañeras mi virginidad”.
Jefté era hombre de palabra, además no era cuestión de defraudar
promesas divinas y al cabo de esos sesenta días “cumplió con ella el voto que
había hecho”.
¿Qué harías en lugar de Mispah? ¿En qué emplearías esos dos meses?
Todos somos Mispah, con un poco de tiempo por delante. Con la diferencia
a favor de la hija de Jefté que ella no pudo seguir negando su muerte, como
ciegamente hacemos vos y yo, y habrá podido completar lo no hecho, lo no
expresado, lo no escrito.
*
La muerte ¿siempre es vulgar?:
El gran dramaturgo griego Esquilo, según Hermipo de Esmirna, murió
golpeado por una tortuga que se desprendió de las garras de un águila que
volaba casualmente sobre él.
*
“Nunca quieras mal...
¡total...! la vida qué importa,
si es tan finita y tan corta
que, al final, el piolín se corta...
No te aflija el esquinazo del dolor:
si el amor te hace caso,
no le niegues tu pedazo de candor,
que es lindo creerle al amor...
Bueno, y nada más,
que, siendo bueno,
no hay odio ni injusticia ni veneno
que haga mal” (E. S. Discépolo, “Mensaje”).
*
Manuel Belgrano sabía que
se arriesgaba al infortunio y a la muerte por su solidaridad con quien mucho
admiraba, José de San Martín.
Buenos Aires estaba
amenazado por el avance de los ejércitos unidos de los caudillos Estanislao
López y Francisco Ramírez, de Santa Fe y Entre Ríos respectivamente.
Nuestra patria se
desangraba en una demencial guerra fratricida y sus dirigentes, en su inmensa
mayoría, habían perdido la noción de que el principal objetivo era terminar la
guerra independista contra España.
El gobernador Rondeau y la logia que, clandestinamente, detentaba el poder porteño, ordenan el regreso de los dos ejércitos disponibles: el del Norte, a las órdenes de Belgrano, y el de los Andes, comandado por San Martín.
Don Manuel no ignora que si se retiran las tropas ya instaladas en Chile, la reacción realista sería inevitable e incontenible. Escribió entonces a Rondeau: “No necesitamos más fuerzas que las que hay aquí: tengo tres mil hombres con una batería de ocho piezas perfectamente servidas.”
A San Martín en cambio le
confiesa que no bastaría “ni el ejército de Jerjes”, quien habría conducido,
según la leyenda, el ejército más grande del mundo. El estado de sus tropas era
deplorable, pero su propuesta era evitarle a San Martín y a sus hombres,
indispensables para la liberación de nuestra patria, inmiscuirse en la guerra
civil. El lo haría, solidariamente, sin ignorar el destino que le aguardaba.
Sus tropas se sublevaron en
Arequito y pasó un tiempo en el calabozo. Fue ése solo el principio de su
calvario, acosado por enemigos, torturado por la enfermedad, escarnecido por la
ingratitud, hasta morir en la miseria el mismo día en que la anarquía llevó a
Buenos Aires a tener seis gobernadores, sin que ninguno de los principales
periódicos porteños se hiciera eco de su muerte.
Una muerte que, en su grandeza, honró esa vida.
*
En los programas escolares debería de existir la
materia “Muerte”. Se haría reflexionar a alumnas y alumnos sobre historias como
ésta:
Un
peregrino que se dirigía a Santiago de Compostela y cuyo aspecto denunciaba los
muchos días que llevaba andando y juntando el polvo de los caminos, llegó a las
puertas de un imponente castillo.
Fue
conducido ante su dueño, el conde, que en sus maneras y en sus vestimentas
evidenciaba riqueza y poder.
- Deseo
que me dejes descansar por una noche en este refugio de peregrinos.
- Este no es un refugio de
peregrinos –respondió amoscado el conde- Es mi castillo, el célebre castillo de
la noble familia de los Romanones.
- O sea
que lo habéis recibido de vuestro padre.
- Así es – confirmó el conde
- Su padre, ¿vive?
- No. Murió hace ya algunos años.
- ¿Y cómo se hizo él dueño de este
maravilloso castillo?
- Lo heredó de su padre, mi abuelo.
- ¿Vive?
- No
–respondió el conde, ya algo fastidiado –murió hace muchos años.
- En
cuanto a su bisabuelo y a su tatarabuelo también, que en paz descansen, estarán
muertos –Se hizo un silencio de algunos segundos al cabo de los cuales volvió a
hablar el zaparrastroso recién llegado –Creo, no haberme equivocado, señor, al
decir que este lugar donde la gente se hospeda durante algún tiempo y luego se
marcha, es un refugio de peregrinos.
*
Otra
buena historia para la materia “Muerte”:
Cuenta Plutarco que en cierta ocasión vio Alejandro Magno a Diógenes escudriñando atentamente un montón de huesos humanos.
-¿Qué estás buscando? -
preguntó Alejandro.
-Algo que no logro
encontrar -respondió el filósofo.
-¿Y qué es?
-La diferencia entre los
huesos de tu padre y los de tus esclavos.
El padre de Alejandro
Magno fue el poderoso rey Filipo II de Macedonia.
*
En el arte muchas, quizás
todas, las más deslumbrantes obras maestras han sido concebidas por la
conciencia de mortalidad: la pirámide de Keops, erigida en Giza en honor del
faraón de ese nombre, o la estatua del “Moisés” esculpida por Miguel Angel bajo
encargo del papa Julio II, son monumentos funerarios. También cuando reyes y
príncipes convocaban a genios como Velazquez o Rembrandt para retratarlos,
conciente o inconcientemente, compraban su inmortalidad.
*
“¿Dónde está, oh muerte, tu
aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (Corintios 15:55).
*
La palabra “mausoleo”
proviene de Mausolo, conquistador de Rodas y sátrapa de la provincia persa de
Caria. A su muerte, ocurrida en el año 353 a. de C., su esposa Artemisa le
mandó incinerar y bebió sus cenizas mezcladas con vino.
En su memoria la
desolada viuda hizo construir un templo funerario en Halicarnaso,cerca de la
actual ciudad de Bodrum, en Turquía, que fuera la tumba más hermosa que se
hubiese visto nunca.
Constaba de una tumba rectangular de mármol
esculpido, colocada sobre una plataforma y rodeada por 36 columnas jónicas que
sostenían un arquitrabe, que a su vez sostenía una pirámide coronada con un
carro de bronce con las estatuas de Mausolo y Artemisa.
El monumento sobrevivió
unos 1.900 años, hasta que los cristianos caballeros de la orden de San
Juan demolieron el Mausoleo para
construir con sus piedras una fortaleza.
La guerra es la guerra.
*
“Tiempo que todo lo mudas,
tú, que con las horas
breves
lo que nos diste nos
quitas,
lo que llevaste nos
vuelves.
Tú, que con los mismos
pasos
que cielos y estrellas
mueves,
en la casa de la vida
pisas el umbral de la
muerte” (Quevedo).
*
Nunca me alegraron mis
cumpleaños. Desde muy pibe siempre sentí que significaban “un año menos”.
Como Stephan Zweig que se vestía de negro y se negaba a comer. Así festejaba sus aniversarios.
*
Leonardo da Vinci trabajó durante doce años en la estatua ecuestre de bronce que debería erigirse en Milán en memoria de Francesco Sforza, padre de su protector Ludovico Sforza “El Moro”, duque de Milán.
La estatua, de siete metros de altura, hubiera exigido verter cien mil kilos de metal fundido en un molde con la rapidez y la temperatura necesarias para que el enfriamiento fuera uniforme. A tal fin, Leonardo diseñó un sistema de hornos múltiples que nunca llegaría a utilizar: una amenaza de guerra hizo que el metal reservado para la estatua fuera destinado a la fabricación de cañones.
En 1493, se exhibió en Milán un modelo de arcilla del caballo, que fue aclamado como la obra ecuestre más bella jamás vista. Al derrotar los franceses a los milaneses en 1499, los arqueros gascones utilizaron el modelo en arcilla para efectuar prácticas de tiro, destruyéndolo.
*
El
tiempo es un gran maestro, qué duda cabe, pero el problema es que mata a sus
discípulos cuando todavía están aprendiendo.
*
El gran pintor francés
Henri Matisse clamaba en su lecho de muerte:
-¡Por favor, doctor,
deme los tres o cuatro años de vida que preciso para terminar mi obra! No me
deje morir inconcluso...
La muerte no es un final,
es una interrupción.
*
Si yo muriese hoy este
libro quedaría inconcluso, mutilado, inservible.
No hubiera sido así si me hubiera apurado en hacerlo, si no me hubiera dejado sobornar estúpidamente por la esperanza de que "siempre habrá tiempo".
Mi amigo Romualdo.
Hombre de poco estudio pero
mucho pensar, mi amigo Romualdo no cesa, movido por un resignado estupor, de
elaborar hipótesis para explicar el misterio de la creación de este mundo
errático en el que suelen ganar los malos y perder los buenos. En el que es
imposible distinguir los buenos de los malos. Un mundo de “buelos” y “manos”.
En
el que se sufre o se goza sin racionalidad descifrable.
1)
En la
teoría más consoladora Dios creó un mundo equiparable a una carrera de
obstáculos: se salvarían aquellos que superen las vallas de la codicia, de la
violencia, de la indiferencia, de la masificación. Pero, según Romualdo, tal exigencia
se habría demostrado tan insalvable que el Creador la habría suavizado en otros
planetas. Por ello es que habría solo dos o tres anónimos terráqueos en el
Paraíso. Ninguna santa ni santo entre ellos.
2)
La
indefinida batalla entre Dios y Satanás se habría resuelto en un armisticio por
el que se repartieron el Universo en partes iguales. Nuestro mundo, obviamente,
le habría correspondido al Maligno.
3)
Dios,
indignado ante tan absurdas criaturas que osaron sublevarse contra su Autoridad
desobedeciéndole, no sólo los echó del Paraíso sino que, lo que tendría la
lógica de un furor divino, los arrojó sin contemplaciones al Infierno. Parte
censurada por los antiguas escribas quienes, al igual que los productores de
Hollywood, habrían detestado los finales demasiado trágicos. Ello abrió la
absurda posibilidad de que hubiese un sitio aún peor que el que habitamos, como
si ello fuese posible, que sería el “verdadero” Infierno.
4)
Hemos
sido creados por un dios inexperto, en la primera etapa de su torpe
aprendizaje. Animado de buenas intenciones fracasó en su intento como a la
cocinera a quien se le quema la tortilla o se le apelmaza el arroz. Es de
prever que sus trabajos fueron
mejorando con la práctica y que subsiguientes criaturas en lejanísimos
planetas alcanzaron sin dificultades la inmortalidad.
5)
Romualdo
parecería inclinarse hacia la tesitura de que seríamos el producto de una
creación estrepitosamente fallida a cargo de un dios anciano, decrépito,
aquejado de demencia senil, con su cerebro licuado incapaz de razonar, pero que
no habría perdido la capacidad de crear. Algo así como incontinencia creativa.
6)
Podría
tratarse de un dios jaranero que en un día de juerga, festivo, sus cabales
alterados por el alcohol como también sucedía con los dioses griegos, nos habría
soplado vida para hacer reir a otros iguales que compartian la festichola. Esta
teoría parecería confirmada por criaturas tan disparatadas como el elefante o
el cangrejo, que Romualdo considera exentas de toda seriedad. Terminada la
broma quedamos flotando en el espacio como las risas apagadas después de un
chiste.
En todos los casos, siempre según
Romualdo, cualquiera haya sido el Culpable espolvoreó magnánima y
desprolijamente “solidaridad” en la esperanza de que en algo amortiguase el
infortunio de terráqueas y terráqueos.
Solidaridad
Cuando ingresé a la política lo hice
para ser solidario. Habitualmente solo fui astuto.
*
“Tu vida es lo que has dado” (G.
Seferis).
*
No
es cierto que se acabaron las ideologías. La lucha de hoy es entre el
consumismo con todas sus depravaciones y la solidaridad. “Clientes” contra
personas. Yo soy un 80% “cliente” y un 20% persona cuando me exijo a
conciencia.
Está
bien, lo acepto, estoy mintiendo a mi favor.
*
La Biblia no impone amar al prójimo “más que a ti
mismo”, sino “cómo a ti mismo”, ya que de no ser así estaríamos en el campo de
lo ilusorio. Sabiamente establece como parámetro máximo la propia autoestima.
Ya que para poder amar, es necesario aprender a amarse a uno mismo.
Podemos dar solo aquello que tenemos.
Mi responsabilidad debería ser crecer, despertar,
atesorar sabiduría, amor, comprensión, experiencia, todo lo que pueda luego compartir
con los demás para que lo asimilen y puedan construir a partir de ello.
Debería
ser.
*
Podés ocuparte de tu anciana vecina para
quien podrás hacer, junto con las de tu
hogar, su compra cotidiana. Podrás ser cordial con la empleada doméstica a tu
cargo a quien autorizarás que trabaje en tu casa acompañada del hijo pequeño,
aunque a veces te sea molesto. Podemos serlo también incorporándonos a algunas
de las instituciones solidarias y destinándoles el tiempo de nuestras
posibilidades.
*
La “Red Solidaria” sólo pide tres horas
semanales de colaboración. Eso es lo que dura cada turno de atención telefónica,
recepción de e-mails y lectura de faxes, con el eficiente objetivo de coordinar
la voluntad solidaria de muchas argentinas y argentinos, evitando su dispersión
y desperdicio. El desorden y la falta de información es uno de los motivos por
los que muchos voluntarios se decepcionan y abandonan sus buenas intenciones.
*
Le
intrigaba a la congregación el que su rabino desapareciera todas las semanas la
víspera del sábado. Sospechando que se encontraba en secreto con el
Todopoderoso, encargaron a uno de sus miembros que lo siguiera.
El “espía” comprobó que el rabino se disfrazaba
de campesino y atendía a una mujer paralítica, pagana, limpiando su cabaña y
preparándole la comida del sábado.
Cuando el enviado regresó, la congregación le
preguntó:
-¿Adónde ha ido el
rabino? ¿Le has visto ascender al cielo?
-No - respondió - ha
subido aún más arriba... (Versión del autor de una antigua tradición judía).
*
Un amigo mío, abogado, ama a su prójimo
atendiendo gratuitamente a los indigentes que necesitan asesoramiento y
atención jurídica. ¡Sufren tantos atropellos!. También lo es quien, como
médico, los atiende sin cobrarles. ¡Son tanto más frecuentes y más graves las
enfermedades que padecen!. O el arquitecto o ingeniero que encuentra sistemas
económicos para brindar techo y abrigo a quienes no lo tienen. ¡Son tan frías
las noches de invierno!
*
El “cliente” anestesiado desconfía del
prójimo:
Un hombre conducía su automóvil
por un camino angosto de montaña y al llegar a una curva muy pronunciada se
cruza con una mujer conduciendo en sentido contrario. Al pasar a su lado ella
saca la cabeza por la ventanilla y grita: “¡Animal!”
El se da vuelta para
responder a lo que supone un insulto y entonces choca contra una vaca.
*
En nuestro país, cada dos horas y media una niña
de entre 10 y 14 años da a luz. El análisis de las estadísticas oficiales
provistas por el Ministerio de Salud y Acción Social permite determinar que en
la Argentina se registran anualmente 3.290 partos en chicas de 10 a 14 años, un
promedio de nueve partos por día.
Vos
no la embarazaste, lo sé, pero eso no te libera de responsabilidad.
*
¿Es
confiable esta institución para que yo le done una suma de dinero?¿Es creíble
esta mendiga que en la calle nos pide ayuda?.
Ante la duda, correr el
riesgo. Siempre será mejor ser defraudado que haber pecado de insolidario ante
quien lo necesitaba.
La desconfianza es un eficaz mecanismo de defensa ante la
dificultad que siempre tenemos en desprendernos de algo nuestro.
*
“La generosidad consiste en dar a tiempo más
que en dar mucho” (La Bruyère).
*
En
el inteligente sentimiento generoso exista una oculta intencionalidad egoísta.
Porque es indudable que se recibe en la medida que se da. Un buen “negocio”.
“El
dar es el verdadero tener” (Spurgeon).
*
No es solamente dinero lo que se puede dar.
También tiempo.
Conocimiento. Paciencia. Escuchar. Cerditos.
“Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo,
cerca del Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba solo,
mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar se acercó a
pedirme que le regalara una lapicera.
No podía darle la lapicera que tenía porque la estaba
usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito
en la mano. Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré
rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les
dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero
quemado; había quien quería un cóndor y quien una serpiente, otros preferían
loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
Y, entonces, en medio de aquel alboroto, un
desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj
dibujado con tinta negra en su muñeca.
-Me lo mandó un tío mío que vive en Lima- dijo.
-¿Y anda bien?- le
pregunté.
-Atrasa un poco-
reconoció” (E. Galeano).
*
Solidaridad, insisto, casi siempre es egoísmo
disfrazado de altruismo. Ello es humano y no lo desmerece.
*
Vos no sos tu cuenta cifrada en el extranjero.
Ni tu envidia por quienes la tienen.
¿Te has percatado de que ella puede ser tu condena?.
*
“Y pondrá las ovejas a su derecha, y los
cabritos a su izquierda.
Entonces el Rey dirá a los de su derecha:
Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me
visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán diciendo:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de
beber?
¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos,
o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y
vinimos a ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os
digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí
lo hicisteis.
Entonces dirá también a los de la izquierda:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus
ángeles.
Porque tuve hambre, y no me disteis de comer;
tuve sed, y no me disteis de beber;
Fui forastero, y no me recogisteis; estuve
desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces también ellos le responderán
diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo,
enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
Entonces les responderá diciendo: De cierto
os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí
lo hicisteis.
E irán éstos al castigo eterno, y los justos
a la vida eterna” (Mateo 25).
*
La solidaridad siempre es
insuficiente. Porque el mercado se encarga de que la necesidad sea insaciable.
*
Uno de los nuevos pecados capitales: la frivolidad.
En un viaje en avión mi vecino de asiento conversaba con un amigo y le contaba que su esposa había gastado $3.000 en un vestido diseñado por un conocido modisto para concurrir a una “fiesta de solidaridad”. La tarjeta para asistir costaba $500.
Hace pocos meses un
matutino hacía la crónica de una de dichas “cenas solidarias”, pletórica de
ricos y famosos: “Fue una noche de ostentación, vestidos largos y muchos
brillos, en la que los 550 comensales tomaron 530 litros de champagne, 600
botellas de vino, 80 kilos de paté de ciervo distribuido en discretas
porciones, 320 kilos de faisán y 80 kilos de peras que, rociadas con 20 litros
de oporto español, acompañaron la carne”.
*
Un automovilista embiste
un inadvertido bache abierto en el pavimento. No puede evitar un insulto. Luego
desciende y hunde un palo para que la trampa sea visible.
Ha pensado en los
demás.
*
Para una investigación
sobre motivaciones altruistas se le pidió a cada estudiante de una universidad
privada de la Capital Federal que aportara un peso y se les dijo: “En nuestro
noroeste hay gente que se muere de hambre. Están azotados por la miseria y las
enfermedades y sinceramente necesitan ayuda. Si ustedes desean contribuir a esa
causa pongan la moneda en un sobre y escriban “Humahuaca” en él.
“Pero en este departamento
universitario no contamos con una fotocopiadora y ustedes saben lo útil que nos
sería para reproducir monografías y manuscritos, haciéndolos fácilmente
accesibles para ustedes. Si desean apoyar la compra de una fotocopiadora pongan
la moneda en un sobre y escriban en él “Fotocopiadora”.
El 72% de los estudiantes se inclinó por la fotocopiadora (I.N.C.E.).
*
“Si logro impedir que un corazón se rompa,
no habré vivido en vano,
si logro aplacar un dolor
o aliviar una pena
o ayudar a un pájaro agotado
a regresar al nido,
no habré vivido en vano (...)
Pero si en ese largo día,
a nadie han alegrado tus palabras,
si nada encuentras
entre las acciones de ese día
que llevara el sol a ningún rostro,
ningún ínfimo acto
que ayudara a ningún alma a ningún
precio,
considera que ese día está perdido”
(Emily Dickinson).
¿Cómo te está yendo hoy?
*
Las consecuencias de un acto amoroso, solidario,
son imprevisibles.
“Una vez buscando los pequeños objetos y los
minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa en Temuco, encontré un
agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual
al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos, porque vagamente supe que
iba a pasar algo. De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño
de mi misma edad. Cuando acudí no estaba la mano pero en lugar de ella había
una maravillosa oveja blanca.
Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas se habían
escapado. Todo esto lo hacía más verdadera. Nunca había visto yo una oveja tan
linda. Miré por el agujero, pero el niño había desaparecido.
Fui a mi casa y volví con un tesoro que dejé en el mismo sitio: una piña de pino,
entreabierta, olorosa y balsámica, que yo adoraba. La dejé en el mismo sitio y
me fui con la oveja.
Nunca más vi la mano ni el niño. Nunca tampoco
he vuelto a ver una ovejita como aquélla. La perdí en un incendio. Y aún ahora
en este 1954, muy cerca de los cincuenta años, cuando paso por una juguetería,
miro aún furtivamente a las ventanas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una
oveja como aquélla.
(...) Aquella ofrenda traía por primera vez a mi
vida un tesoro que me acompañó más tarde: la solidaridad humana. La vida iba a
ponerla en mi camino más tarde, destacándola contra la adversidad y la
persecución.
No sorprenderá entonces que yo haya tratado de
pagar con algo balsámico, oloroso y terrestre la fraternidad humana. Así como
dejé allí aquella piña de pino, he dejado en la puerta de muchos desconocidos,
de muchos prisioneros, de muchos solitarios, de muchos perseguidos, mis
palabras” (P. Neruda).
*
No es fácil ser solidario. Hay algo oscuro en el
alma humana que la contradice.
“Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y
consoladores y ninguno hallé” (Salmo 69:20)
Tengo
conciencia de la necesidad ajena (es fácil tenerla), tengo tiempo (siempre se
tiene tiempo), temo por mi salvación (tengo obvios motivos para ello)... pero
no lo hago. O lo hago mezquinamente.
*
Se ha demostrado científicamente que serlo es
bueno para la salud y debe ser incorporado a las recomendaciones habituales: no
fumar, hacer gimnasia, no beber en exceso, evitar el stress, ser solidario.
*
En el huerto de Getsemaní, mientras Jesús ora tan
intensamente que su sudor cae hasta la tierra “como grandes gotas de sangre”, los
discípulos duermen. Cuando regresa les pregunta, reprochante, “¿Por qué
dormís?” (Lucas 22:46).
Sin embargo construye su Iglesia sobre quien él
sabe, y se lo anuncia, que lo traicionará tres veces ese mismo día. Es que
nadie como El sabía de qué material innoble estamos hechos los seres humano.
Sin
embargo, milagrosamente, existe el changuito catamarqueño que devuelve la
billetera de un turista con tanto dinero como el que su padre no podrá ganar en
diez años de esforzado trabajo. O el humilde taxista que no duda en arrojarse
al Río de la Plata y muere ahogado
aunque antes alcanza a salvar a una mujer que ha caído al agua. O el policía
fuera de servicio que resulta gravemente herido al evitar que un ladrón golpee
y despoje de su magra jubilación a una anciana en pleno centro de Córdoba.
*
-Cuando doy comida a los pobres, me llaman santo
-dijo el obispo brasileño Helder Cámara- Y cuando pregunto por qué no tienen
comida me llaman comunista.
*
La solidaridad no es una
virtud natural, que nos es dada, sino que se la adquiere con el esfuerzo y la
práctica. Se cuenta entre las que Aristóteles consideraba “virtudes morales” en
“La ética nicomaquea”:
Se
desarrolla con el hábito, no la poseemos por naturaleza, y la adquirimos
ejercitándola, al igual que ocurre con otras artes. Aprendemos a hacer las
cosas haciéndolas: se aprende el arte de construir construyendo, y a tocar el
arpa ejecutándola. Al realizar actos de justicia aprendemos a ser justos, al
practicar la autodisciplina aprendemos a ser autodisciplinados, y al realizar
actos de solidaridad aprenderíamos a ser solidarios.
Es un acto de conciencia y voluntad.
Y
de coraje, claro. Lo sabemos quienes somos cobardes casi todo el tiempo.
*
La solidaridad, para ser
eficiente, requiere de buenos diagnósticos:
Un señor paseaba por la calle cuando vio cómo un
niño se esforzaba, dando saltos, por llegar al timbre de una puerta.
El hombre, de buen corazón, se acercó y pulsó el
botón.
- Ahora corra –le aconsejó el niño, emprendiendo
veloz carrera.
*
Aquel a quien podemos ayudar no tiene mucho
tiempo para esperar.
“Lo que hagas, hazlo pronto” es el consejo bíblico.
Humano es estar disconforme con uno mismo. Yo lo estoy. Sin darme cuenta evito los espejos. Y los balances de mi vida los postergo.
*
Nos gustaría ser más altos,
o más delgados, o más blancos. Jamás estaremos satisfechos con el dinero que
ganamos y raramente con el trabajo que hacemos.
La disconformidad no es, en
sí misma, mala ya que es un estímulo hacia logros más positivos. Es bueno que
un investigador no se resigne a lo que sabe y que se esfuerce por conocer más sobre el tema de su interés.
Es positivo que el niño no se conforme con su insuficiente conocimiento sobre
el sexo porque el saldar adecuadamente sus dudas lo ayudará en un correcto
desarrollo hacia la madurez. Sobre todo en estos tiempos de Sida.
El problema es que la
sociedad mercantil ha inoculado en usted y en todos nosotros un plus de
insatisfacción para transformarnos en los ávidos consumidores que el mercado
requiere para su funcionamiento. La devastadora espiral del consumo que desvela
a la economía de mercado se basa en que
nadie esté conforme con lo que tiene.
¿Acaso si pudieses no te mudarías hoy mismo?
*
¿Somos lo que mostramos, lo
que aparentamos? ¿Nuestra importancia de vida por los segundos de aparición de
TV?
*
¿Es que acaso la ciencia, capaz de inimaginables proezas interplanetarias, no ha avanzado lo suficiente como para que las lamparitas eléctricas de nuestros hogares no se quemen cada dos por tres obligándonos a reponerlas interminablemente?.
Moraleja: la
ciencia avanza cuando es negocio que lo haga.
*
No existe una maléfica
organización de “sociedad de mercado” que planifique científica y
diabólicamente como perjudicarnos, sino que se trata de los íntimos resortes de su funcionamiento.
Será un irreprochable
publicista quien, en prolijo cumplimiento de su obligación laboral, para lo que
se ha formado concienzudamente y con la que sostiene a su familia, participe en
la elaboración de una campaña que se esforzará, con la utilización de los más
avanzados recursos de la psicología de venta y de la tecnología audiovisual, en
crearnos la necesidad de adquirir algún producto. Así, y de muchas otras
maneras, se va construyendo en la ciega e ingenua voluntad de todos nosotros,
esta malhadada cultura del consumismo.
Que también hace que se premie al ejecutivo de empresa que lograda disminuir los costos dejando en la calle a decenas o cientos de sus prójimos. Para ello existen las palabras, disculpadoras: racionalización, ajuste, reestructuración.
*
A todos nos sobra o nos
falta algo en distintas partes del cuerpo, por lo que será indispensable
consumir cosméticos, regímenes o cirugías plásticas.
O padecer la más desvastadora de las enfermedades: la no aceptación del envejecimiento.
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Todo ha conspirado para que
a usted le sea difícil tomar conciencia
de quién realmente usted es. Para detectar sus auténticas virtudes y para
congraciarse con lo que la compulsión a “ser-como-hay-que-ser” decreta que son
defectos. ¿Un niño movedizo en la escuela, que por ello es calificado con bajas
notas, deberá sacrificar su personalidad dinámica, curiosa y original?.
Cuando comencé mi actividad profesinal como psiquiatra en el Hospital de Clínicas de Buenos Aires fui evaluado como “inteligente e independiente”. Dichas carácterísticas hicieronque fuese postergado cuando hubo que elegir Ayudantes de Cátedra.
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"En este momento estamos entre dos grandes monstruos, la indiferencia de los que tienen más y el resentimiento de los que tienen menos" (Juan Carr).
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"En el trono más
hermoso del mundo uno no se sienta sino sobre su culo" (Fragmento de una
carta de Alejandra Pizarnik a Silvina Ocampo).
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¡Qué difícil es
coinciliar la presión social con la propia identidad! Sobre todo porque aquella
se ejerce subterráneamente, poderosa, a través de resortes muy difíciles de
contrarrestar: los modelos de identificación televisiva, las expectativas que
sus jefes tienen de usted, los deseos contaminados por la presión social de sus
seres más próximos, etc.
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La mayoría de las niñas y de los niños, cuando deben elegir un juguete piden, casi unánimemente, “el que sale en la tele”. Esta ha suplantado en sus moldeables cerebros su capacidad de elección. Para que en su vida de adultos cambien el juguete por un automóvil o una vacación.
Los de la tele.
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La inmensa mayoría de los
seres humanos, anestesiados, dedican su vida a la “pavada”:
Un paisano, andando por
los cerros, encontró un huevo, demasiado grande para ser de gallina y demasiado
chico para ser de avestruz. Resolvió, acertadamente, que se trataba de un huevo
de cóndor.
-¡Mirá lo que he
encontrado!- le dijo, ya en el rancho, a su mujer.
Ella se ocupaba del
criadero y aprovechó que una pava estaba empollando para deslizarle el huevo
debajo del cuerpo.
Cuando nacieron los
pavitos, asomó también este pichón de
cóndor. Pero, claro, nació en la pavada y empezó a portarse como un pavito más:
formaba fila como todos los demás, hacía “pi, pi, pi”, comía granos de maíz y
escarbaba para engullir gusanitos.
Pero se sentía distinto.
A veces sospechaba que para pavo no servía. Era diferente a los demás. Sobre
todo en la mirada mostraba que llevaba un misterio diferente adentro. Todo le
resultaba extraño, se sentía incómodo donde estaba.
No había nacido para
estar en la pavada pero lamentablemente estaba sumergido en ella.
Un día dejó que sus
“hermanos” pavitos se adelantaran y se quedó atrás. Era un día luminoso con sol
y nubecitas blancas arriba. Levantando la vista, la clavó en el cielo y vio
unos pájaros airosos con las alas extendidas que volaban de nube a nube, de
verso a verso, de estrella a estrella.
Algo estalló en su
interior.
-Y vos ¿por qué no?-
se alentó.
Extendió las alas
erguido sobre una piedra y estaba apunto de intentar el vuelo de cóndor, cuando
se le acercó una pavita y le dijo:
-¿Qué vas a hacer?
¿Estás loco?- y dándole un empujón, lo derribó de la piedra. Es decir, lo
devolvió a la pavada.
Y lamentablemente el
condorito siguió en la pavada y murió en ella. Nunca descubrió, nunca lo
dejaron descubrir que él era distinto, que había nacido para ser cóndor
(Versión libre de un cuento del P. M. Menapace).
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¿Sólo Uno puede ser?
Dijo Moisés a
Elohím (Dios):
-Cuando llegue
a los israelitas y les diga: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a
vosotros”, si ellos me preguntan: “¿Cuál es su mombre?”, ¿qué les he de decir?
Respondió
Elohim a Moisés:
-Yo soy el que
soy.
Y añadió:
- Así dirás a
los hijos de Israel: “Yo soy
me ha enviado a vosotros”.
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En una experiencia psicoterapéutica la
coordinadora nos indujo a imaginarnos pájaros y, con los ojos cerrados,
echarnos a volar. Experimenté entonces algo que me sirvió para toda la vida:
cuando extendía mis alas para volar con toda mi potencia chocaba contra los
otros “pájaros” que, también a ciegas, deambulaban por la habitación. La forma
de evitar dichas colisiones era retraer mis alas y volar con menor vigor. Es
decir ser “menos yo” para no crear situaciones de displacer con los demás que
podrían marginarme.
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El “potro” Rodrigo y Jim Morrison fueron destruidos por esa sociedad que los llevó a la fama y a la riqueza pero que no los dejó ser ellos mismos. Que les devolvió, en su espejo interior, una imagen siniestra de un “éxito” que no satisface sino que intranquiliza.
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Una mujer se quejaba por su
dificultad, que rayaba en la imposibilidad, de formar pareja. Era atractiva y
tenía una buena formación intelectual y moral. Sin embargo el ciclo siempre era
el mismo: el hombre se sentía atraído, luego parecía decepcionarse y finalmente
se alejaba. A pesar de los esfuerzos que ella hacía para retenerlo y seducirlo.
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La clave era muy simple: ella
mostraba lo que suponía que el hombre esperaba de ella. Ella trataba, obediente
a la imposición social, de ser como se
suponía que debía ser. Es así que se mostraba simpática y dicharrachera cuando
su realidad era la de una persona tímida y contemplativa. Lógicamente esta
falsificación de su personalidad la volvía “charlatana”.
Lo mismo con su físico: ella era naturalmente
delgada pero se esforzaba por tener formas redondeadas. Suponía, los mensajes
televisivos son convincentes, que eso
era lo que atraía a los hombres. Para ello se esforzaba por comer más de lo que
su propio equilibrio metabólico le indicada y también se sometió a operaciones
de senos y glúteos.
Sólo pudo formar una pareja
bastante sólida cuando comprendió que uno es como es. Paciencia.
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El humorista Quino hacía
decir a aquel entrañable personaje de su serie “Mafalda”, Felipe: “Justo a mí
me tocaba ser como soy”. Era un pibe atormentadamente lúcido sobre su propia
imperfección y la del mundo en que vivía. Eso lo investía de un encanto
arrollador...
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Si ser “uno mismo” tiene sus riesgos, mucho más los tiene
la “comodidad” de ser “otro”:
Patricio camina por una
calle en Belfast y de pronto siente el frío y duro contacto de un revólver en
su nuca. Una voz apremiante le dice: “¿Es usted católico o protestante?”.
Patricio se sabe en peligro y piensa de prisa alguna respuesta salvadora.
Responde: “Yo soy judío”. Y entonces escucha la voz exultante del desconocido:
“Soy el árabe más afortunado de todo Belfast”.
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No es fácil encontrarnos cuando nos buscamos donde no estamos.
Un hombre pasado de copas
buscaba algo, en cuatro patas, en una esquina alumbrada por un farol.
Otro hombre que pasaba, solidario, se dispuso a
ayudarlo:
-¿Qué busca, amigo?
-Las llaves de mi casa-
respondió el borracho.
Ambos buscaron en vano
durante un rato.
-Aquí no están –dijo el
comedido...
-¿Cómo van a estar aquí si
se me cayeron allá?... - El borracho señalaba la oscuridad, hacia la mitad de
la cuadra.
-¿Y por qué estamos
buscándolas acá?- interrogó el otro, despistado.
-Porque aquí hay luz.
pampa
Nos divertíamos jugando al “paddle” pero ahora guardamos la paleta en el fondo
del placard porque ha pasado de moda. Hasta cuidamos de no usar palabras “out”,
como “rojo”, “coche”, etc.
Somos adaptados. “Clientes”
elogiables.
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Un cazador era muy hábil en imitar las voces de todos los animales de la pampa, y utilizaba su habilidad para cazarlos. Los animales, al oir la llamada que creían de su propia especie se acercaban sin miedo y entonces los abatía con su escopeta.
Cierta vez se propuso cazar ciervos y, al llegar al lugar adecuado, escondido entre los matorrales, al borde de la laguna, imitó su bramido.
Pero no fue un ciervo quien
acudió sino un enorme jabalí, atraído por el festín que se daría con tan
deliciosa carne.
El cazador se asustó pero tuvo presencia de ánimo y para librarse del jabalí, imitó el rugido del puma lo que hizo huir al jabalí.
Pero entonces, atraído por
el llamado de quien imaginó una atractiva hembra, hizo su aparición un enorme felino encelado.
Todo terminó cuando un
vendedor de pieles de puma disparó contra los matorrales que se agitaban y mató
al hábil imitador.
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Una paciente contaba que
cuando quería poner distancia con algún cortejador inoportuno le disparaba una
pregunta infalible:
-Vos ¿quién sos? ¿Quién
sos, realmente?
Su experiencia era que
ninguno, hasta ese momento, había logrado reponerse de su incómoda confusión.
¿Y vos, quién sos, realmente? ¿Y yo, quién soy?
-Soy los demás.
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Al no saber quiénes somos
quedamos prisioneros de lo ilusorio, como aquel gallo que picoteaba el suelo en
un establo habitado por un inmenso percherón. Este se movió y entonces el gallo
le clavó su mirada y dijo: “Tengamos cuidado, no vaya ser que uno de los dos le
pegue un pisotón al otro”.
A veces tengo miedo a que me pise un gallo.
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“Hace poco di una charla a un grupo de muchachos en un colegio en un distrito de California, y disfruté con ellos a tope.
Me invitaron a almorzar los
profesores, y cuando por la tarde volví con los chicos me dijeron que habían
tenido un disgusto.
Yo, por lo visto, había
dicho en mi charla que si quieres conocer a un árbol tienes que trepar y
subirte a él.
"Encarámate, siéntate
en sus ramas, escucha el viento que murmulla en sus hojas, y entonces podrás
decir que conoces al árbol".
Un muchacho, al salir de la
charla, se fue derecho a uno de los árboles en el jardín del colegio y trepó
ilusionado.
Pasó por allí el director
del colegio, lo vio, le hizo bajar al
instante y lo expulsó del colegio por quince días". (L. Buscaglia).
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Nuestras vidas están
codificadas al milímetro. Nada de libertad y de creatividad. Si te detienes a
pensar, descubrirás que tus días son idénticos entre sí: te despiertas a la
misma hora, siempre los mismos recorridos, cumples con su trabajo sin mayores
variaciones, los mismos comentarios, saludas de una única manera, tu acto
sexual es un ritual rígidamente repetitivo.
Eso sí: el sinsentido se
lleva adelante con mucho apuro. El tiempo para no vivir es insuficiente.
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Un leñador se afanaba en
derribar árboles con un hacha roma, lo que le imponía un gran esfuerzo y una
considerable demora.
-¿Por qué no afilas tu
hacha? –le preguntó alguien.
-Porque no tengo tiempo
–respondió, dando demasiados golpes contra el tronco.
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Somos necesarios, lo sos y
yo también. Porque el mundo es un tapiz sin terminar y solamente nosotros,
despiertos, podemos llenar positivamente ese minúsculo espacio que es
indelegablemente nuestro.
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“Cada camino es uno entre un millón. Por ende, no hay que olvidar que un camino no es más que eso. Si piensas que no debes seguirlo, no te quedes en él bajo ninguna circunstancia. Un camino no es más que un camino. Que lo abandones cuando tu corazón así te lo indique no significa ningún desaire a ti mismo ni a los demás. Pero tu decisión de seguir esa senda o apartarte de ella no debe ser producto del temor ni de la ambición. Te advierto: examina cada camino atentamente. Luego hazte esta pregunta: ¿Tiene corazón este camino? Todos los caminos son iguales, no llevan a ningún lado. Atraviesan la maleza, se internan o van por debajo de ella. Si ese camino tiene corazón, entonces es bueno. De lo contrario, no te servirá de nada”. (“Las enseñanzas de Don Juan” C. Castañeda).
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Mi epitafio: “Aquí yace alguien que buscó. No encontró, pero buscó”.
¿Alguien habrá encontrado? ¿Espartaco, Mozart, José Hernández, Wilde, Einstein? Si hubiesen encontrado no hubieran sido lo que fueron.
O lo que iban siendo.
*
Encontrarse en el deseo del
prójimo. A veces riesgoso.
Rainer Rilke, fue tratado por su madre como una niña durante los seis primeros años de su vida. Lo llamaba “Sofía” y era vestido siempre con ropas femeninas. En la perturbada fantasía de su madre reemplazaba a una hija que había muerto antes de que naciera Rainer. Tal vez arrepentida de esta extraña educación, la madre inscribió al futuro poeta en una academia militar a los once años.
Así se “construye” un genio
o un psicótico o ambos a la vez.
*
Algo
obvio pero rechazado: cuando mejor me siento es cuanto he hecho lo que sentía que
debía hacer.
*
“Las cosas que no se han hecho
antes
son las tareas dignas de hoy en día.
¿Perteneces al rebaño que obedece,
o prefieres encabezar la marcha?
¿Serás
un pusilánime que tiembla
por
las burlas de tripulantes recelosos,
o
saldrás, a riesgo del fracaso,
a buscar una meta que sea nueva?” (E. Guest)
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“¿In God we trust” o “in gold we trust”?
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Cuando nos enfrentemos con
el Supremo Hacedor, El no nos preguntará: “¿Por qué no te convertiste en un mesías?
¿Por qué no descubriste la cura para tal o cual enfermedad?” Lo único que nos
preguntará en ese precioso momento será: “¿Por qué no fuiste vos mismo?”.
Yo a mi vez no perderé la oportunidad de interrogarlo: ¿cuál de las hipótesis de mi amigo Romualdo es la correcta? No podré evitar una mirada de reproche que quizá me cueste la condenación eterna.
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Los rótulos nos aprisionan
desde nuestra infancia:
hemos sido “el bueno” o “la pícara” o “el inteligente” o “la bella”,
etc. ¿Usted cuál fue? Es decir, ¿cómo deseaban los demás que usted fuese?.
“Este es mejor alumno que
su hermano”, podrá decir una madre sosteniendo a ambos hijos de sus manos.
Quizás compensará: “Pero éste es mejor deportista que el otro”. Por lo que
ambos quedarán prisioneros de “decretos” marcados a fuego en personalidades
maleables como las de toda piba o pibe.
*
En la solapa de este libro hay una colección de datos que suponen definirme. Son rótulos. Nada dicen de mis miedos, de mis esperanzas, de mis frustraciones, de mis afectos.
¿Acaso se siente usted representada o representado al describirse o ser descripto como “empleada”, “uruguayo”, “veinticinco años”, “D.N.I. 23.112.345”, “argentina”, “ingeniero”, “casada”, “cuatro hijos”, “jubilado”, “sesenta y dos años”, etc.?
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